«Todo, desde el calendario electoral, hasta el software sin transparencia, a la aprehensión ilegal de los nombres de los partidos políticos y sus logos en las papeletas, convierten el ejercicio en una farsa», y «Estados Unidos rechaza ese proceso», agregó.
El Gobierno de EE UU tachó este jueves 3 de diciembre de «ilegítimas» las elecciones legislativas del domingo 6-D en Venezuela, pidió a la comunidad internacional que no permita al chavismo «robar» los comicios y aseguró que seguirá reconociendo a Juan Guaidó como presidente venezolano en enero. Un portavoz del Departamento de Estado estadounidense confirmó a Efe que Washington «seguirá reconociendo al presidente interino Guaidó después del 5 de enero», cuando tomará posesión la nueva Asamblea Nacional (AN, Parlamento) surgida de estos comicios. La oposición venezolana que controla ahora el Parlamento y que encabeza Guaidó no postuló aspirantes a estas elecciones por considerarlas fraudulentas, lo que implica que el líder opositor, reconocido como presidente por EE UU y medio centenar de países, perderá su escaño tras los comicios.
«La comunidad internacional no puede permitir que (el presidente Nicolás) Maduro, que está en el poder ilegalmente porque robó las elecciones de 2018, gane al robar unas segundas elecciones», dijo a Efe el portavoz, que pidió el anonimato.
La fuente del Departamento de Estado tachó de «fraudulentas» e «ilegítimas» las elecciones del domingo, y aseguró que «no cumplen ningún estándar mínimo de credibilidad». «Todo, desde el calendario electoral, hasta el software sin transparencia, a la aprehensión ilegal de los nombres de los partidos políticos y sus logos en las papeletas, convierten el ejercicio en una farsa», y «Estados Unidos rechaza ese proceso», agregó. El objetivo del presidente venezolano, Nicolás Maduro, continuó la fuente, es «instalar a una Asamblea Nacional cómplice, una marioneta, que solo le responda a él, y destruir la única institución democrática que queda en el país que represente de verdad al pueblo venezolano».
«La integridad electoral ha disminuido cada año durante la última década. Este proceso fraudulento del 6 de diciembre es la peor versión hasta ahora: no tiene credibilidad», indicó el portavoz.