NEGOCIACIÓN Tragando grueso, el G4 de la MUD (adecos, justicieros, neotempistas y populares), se sentarán hoy ante un mediador al que no pueden embarcar: el enviado papal al que ellos mismos convidaron. Agenda electoral es el principal objetivo de la coalición.
Heilet Morales
Los fantasmas divisionistas que sobrevuelan la Mesa de Unidad opositora estuvieron a punto de llevarla a un error inexcusable: desatender el llamado de Su Santidad a sentarse en un mesa de diálogo con su enviado especial y su némesis, todo lo que huela al Gobierno.
Ante la diatriba de un electorado que delira por el referendo, promesa que el 63% de sus simpatizantes cree firmemente será este año, con un Henrique Capriles inusualmente reacio a la posibilidad del diálogo y con todos enterados de los esfuerzos del encuentro “por televisión”, la oposición, salvo cambio de última hora, acudirá hoy a la cita, por lo menos, con Emil Paul Tscherrig, enviado de Su Santidad.
Con Jesús “Chúo” Torrealba a la cabeza, la MUD lleva bajo el brazo su San Benito: retomar la agenda electoral, bien sea por la celebración del referendo revocatorio o por las elecciones generales.
Sobre la primera, ya hay un camino andado. Un 1% de las firmas, avaladas por el CNE, lo piden y un incalculable número de venezolanos aguarda para firmar de nuevo y activarlo. No obstante, los poderes Electoral y Judicial lo tienen parado en una inédita decisión que involucra a tribunales penales en un móvil electoral.
Lo segundo, unas elecciones generales bien pueden formar parte del debate en el diálogo, única vía posible para sacarlas adelante.
“La oposición se está jugando el todo por el todo, busca demostrar que es una gran mayoría en el país que quiere cambio. El Gobierno está centrando su estrategia en desmoralizar, desmovilizar y meter miedo”, afirma a la AFP Diego Montoya-Ocampo, analista del IHS Markit Country Risk, con sede en Londres.
Opinión contraria tiene Víctor Álvarez, exministro de Chávez, pero crítico del actual estado de cosas. “Las torpezas tácticas de la MUD han prologado la esperanza de vida de un Gobierno que parecía tener los días contados si se activaba el referendo revocatorio. Sin embargo, la falta de unidad de criterios la llevó a perder un valioso tiempo mientras decidía entre Enmienda Constitucional, Asamblea Nacional Constituyente, Renuncia de Maduro y RR. Con ese retraso dio una excusa perfecta al Gobierno para retrasar el revocatorio para el 2017, con las consecuencias que ya todos conocemos”.
“Chúo’ (Jesús Torrealba) anunció diálogo o por lo menos un acercamiento con el Gobierno, con un alto representante del Papa como mediador. Eso sí está en sus planes. Sólo que conciben el diálogo como una breve conversación, donde ellos plantearán sus exigencias y al contrario sólo le queda tomar o dejarlo. Por eso dicen, ‘el diálogo está condicionado a estas cosas’ y señalan sus aspiraciones”, interviene el columnista de Aporrea Eligio Damas, en su artículo: La MUD está borracha y el Gobierno juega al “Tin Marín”. Si los pela el chingo…
El asunto del diálogo, ha dicho Ernesto Samper, secretario general de la Unasur, pasa por superar unas condiciones que son justamente las que se van a conversar. El expresidente colombiano agrega: “Este es el primer diálogo que coloca como requisito para sentarse en la mesa de negociación lo que precisamente van a discutir en esa mesa”.
Acostumbrada a poner en la palestra internacional “las violaciones de la Constitución” una y otra vez, la MUD se enfrenta a un coro de voces que desde el exterior clama por el entendimiento. Un nuevo plantón hoy sería contradictorio con su discurso de reclamo puertas afuera.
Nada más que hace una semana, doce países: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Honduras, Guatemala, México, Perú y Uruguay abogaron en un comunicado por el entendimiento. El texto hace un “llamado a todos los actores políticos en ese país para que concreten a la brevedad y en un clima de paz, los esfuerzos de diálogo nacional, de manera directa o con apoyo de facilitadores, que permita encontrar soluciones duraderas en favor de la democracia y la estabilidad social”.
Si el diálogo naufraga, la oposición y el Gobierno serán responsables no solo de su pérdida, también de cualquier aventura violenta que se produzca, especialmente cuando el 3 de noviembre ya está fijado en el calendario opositor un nuevo objetivo: llegar a Miraflores. Del otro lado, el Gobierno ya respondió: “No van a llegar a Miraflores (…) Venezuela se va para Caracas a defender a Nicolás Maduro(…) ellos (oposición) nos amenazan. Nosotros también vamos a Miraflores, la diferencia es que ustedes van para allá creyendo que van a sacar a Maduro y nosotros vamos a asegurar que Maduro no se va, que es el presidente”, decía una y otra vez a su estilo Diosdado Cabello.
“Movilizar el descontento para calentar la calle y provocar la caída del Gobierno, tal como se intentó con las violentas guarimbas del 2014, desencadenaría una represión masiva e indiscriminada. Y en ese escenario la oposición lleva las de perder, ya que el Gobierno cuenta con el apoyo militar y policial como fuerzas represivas del Estado”, interviene de nuevo Víctor Álvarez.
Hasta ahora en lo único que ha logrado la oposición mover al Gobierno es en el lugar de la reunión. Ya no será Margarita, como se había anunciado en principio, a pedido de la MUD la cita será en Caracas. Sin embargo, hasta el momento aún no se ha decidido cuál será el “espacio neutral” de la capital que acoja las conversaciones.
Más allá de los detalles de logística, lo trascendente es que habrá un nuevo acercamiento, el segundo en una semana, todo un récord en el polarizado país.