Con un desacato latente, sin una estrategia para confrontar a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y con más de tres sesiones sin quórum que dejaron a la luz pública las diferencias existentes entre los partidos, así cierra su segundo año legislativo la Asamblea Nacional (AN), de mayoría opositora, con el diputado Julio Borges, coordinador nacional de Primero Justicia, a la cabeza, como presidente; y Freddy Guevara, coordinador encargado de Voluntad Popular, en la vicepresidencia.
Y es que en este año, el Parlamento nacional no elaboró ni una ley, solo quedó para la aprobación de más de 50 acuerdos, a esto se le suman los cuatro meses marcados por protestas violentas, la agudización de una crisis económica a la par de una desmotivación electoral, y con una agenda internacional en la que se enfrascó en pedir la aplicación la Carta Democrática a Venezuela que no tuvo su alcance. Mientras tanto, la primera acción de Borges, al asumir la presidencia, fue aprobar el abandono del cargo del presidente Nicolás Maduro buscando llamar a unas megaelecciones que permitieran escoger nuevo Jefe de Estado, gobernadores y alcaldes, pero por un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) impulsado por el bloque chavista esta decisión no prosiguió y la expectativa creada perdió su fuerza.
También fijó su foco en firmar acuerdos contra la Fuerza Armada Nacional, el nuevo fiscal general Tarek William Saab, las rectoras del Consejo Nacional Electoral, violación de derechos humanos en protestas, entre otros.
Para el politólogo Jesús Castillo Molleda aún así “la AN de Borges fue deficiente, desorganizada, desunida, representa a una institución que no emociona, a la gente le da igual si está o no. El Parlamento este año se divorció de la agenda de los ciudadanos (…)”.
“Comenzó con mucho tropiezo, no se ganó la confianza y no entregó soluciones al país, ni la crisis económica mejoró, ni Maduro se fue como decían los diputados opositores, no tuvo estrategia y vimos como suspendieron varias sesiones por falta de quórum, quedando en evidencia las diferencias entre los partidos”, agregó.
En un intento de levantar el debate, la AN también sesionó varios temas polémicos: llamados de elecciones de gobernadores, denunció hechos de corrupción en la industria petrolera, escasez de medicinas y diálogo.
Sin embargo, las discusiones perdieron terreno político cuando las manifestaciones impulsadas por la Mesa de la Unidad (MUD) contra el Gobierno se tornaron violentas con saldo negativo de más de 100 personas en el país, “eso no ayudó en nada a la AN”, sostiene Castillo Molleda.
Pero, en boca de uno de sus diputados, Carlos Berrizbeitia, la AN sí tuvo aciertos este año, uno de ellos fue la agenda internacional que emprendió la directiva, principalmente Julio Borges, para denunciar “las arbitrariedades del Gobierno contra la institución”.
“Fue año duro para la directiva de la AN, mucho más que la de Henry Ramos Allup en 2016, tuvimos la peor crisis institucional, el Gobierno instaló en el Palacio Legislativo a la ilegal Asamblea Nacional Constituyente. No pudimos controlar ni legislar por el desacato arbitrario del TSJ y Maduro, el 2017 fue de resistencia, pero el mundo nos dio un valor democrático”, admitió el parlamentario opositor.
Sin embargo, para Castillo Molleda, la AN “no pudo hacerle frente a la ANC, se quedó sin estrategia, pues este Parlamento en dos meses aprobó leyes, convocó elecciones, inhabilitó a dirigentes de la MUD y le quitó la inmunidad parlamentaria a Freddy Guevara”. Desde la bancada del Psuv que estuvo presente en los debate a principios de año, el diputado y actual constituyente, Julio Chávez, considera que la administración de Borges “siguió con el mismo libreto de Ramos Allup, desconocer al Presidente, llamar a un derrocamiento, a la violencia, pero realmente el logro de esta AN fue sepultar lo que se terminaba dando en ella”. “La AN cierra en todos los niveles de desacato, sin su vicepresidente (exiliado en la embajada de Chile) prácticamente no quedó nada, impuso la confrontación como nunca y las consecuencias fue su derrota”, agregó.
“Borges no tuvo capacidad, mientras que el bloque revolucionario cuando estaba en el Parlamento demostró como siempre cohesión, invocó la Constitución, tuvimos argumentos y razones en los debates que tuvimos con la oposición”, agregó Chávez.
La violencia no solo se vivió en las calles, también dentro del Parlamento. En 2017 diputados de la MUD protagonizaron enfrentamientos con afectos del oficialismo y aunque se esperaba mayor confrontación con la ANC lesgilando en el mismo lugar, ambos Parlamentos han podido, hasta ahora, cumplir con su agenda.
El próximo 5 de enero comienza el tercer año legislativo en la AN. El cupo para la presidencia de la directiva corresponde al partido Un Nuevo Tiempo (UNT) tras un acuerdo en la oposición en un año clave con elecciones presidenciales por delante.