Una “avalancha” de propuestas tiene en sus manos el Ejecutivo para aumentar el precio de la gasolina, recurso que ya cumple casi dos década sin sufrir ningún ajuste económico. Hoy, los planteamientos que más suenan es el de “pechar” por separado los dos tipos de carburante: 95 y 91 octanos; además de subir su comercialización a niveles que garanticen ganancias a Pdvsa.
Los expertos insisten en que el precio del derivado del petróleo debe generar “ganancias al Estado” y no “pérdidas económicas”. Cifras oficiales señalan que anualmente el Ejecutivo destina de sus arcas unos 12.500 millones de dólares para subsidiar el producto; la cifra representa el 80% de las reservas internacionales de la nación y que se ubican —según el BCV— en $ 15.460 millones.
El economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, a través de un artículo, planteó tres escenarios en torno a la medida que se espera se cumpla este año. El primero sería“ un incremento del precio sería cercano a los precios internacionales (VEF 26,6/lts en 2016), de tal forma se cubriría el costo contable y la industria petrolera gozaría de unos ingresos anuales adicionales de 2,4% del PIB”.
“En el segundo (…) el Gobierno no sería tan ambicioso. Aumentaría el precio (…) a Bs. 1,87 por litro. Es decir: al costo de producción. Así no se generan ganancias, pero tampoco pérdidas. Los ingresos anuales adicionales que produciría este incremento serían apenas de 0,3% del PIB”, dijo para luego agregar que el último acto sería: “Un aumento más tímido, donde el precio (…) se ubicaría en Bs. 1,3 y el incremento sólo cubriría el 70% del costo de producción, por lo cual el subsidio seguiría presente”.
