Política y Economía

Geólogo de la Universidad de Navarra: “La burbuja del fracking ha reventado”

“Hoy nos estamos dando un baño de burbujas y el fracking ha sido uno más que como muchos inversores ya nos advierten, ha reventado”. 

La afirmación pertenece a  Antonio Aretxabala Díez, geólogo de la Universidad de Navarra (España), que como él lo recuerda, hasta algunos inversores han alertado sobre la falsa ilusión del fracking o fracturación hidráulica. 

Aretxabala señaló que las empresas dedicadas a esta actividad continuamente tienen que perforar más y más y, en esa misma medida, incurrir en una creciente deuda, aun cuando los ingresos son decepcionantes. Gran parte del capital que ya ha entrado, según él, a estas alturas “ha sido destruido”.

La polémica técnica del fracking consiste en la extracción de shale gas y petróleo a grandes profundidades con inyección combinada y masiva de agua con al menos 500 productos químicos, algunos de estos secretos y cancerígenos. En el procedimiento se produce la destrucción del macizo para facilitar así la salida de los hidrocarburos.   En su empeño de convertirse en la nueva Arabia Saudita energética del siglo XXI, la práctica de la fracturación hidráulica se ha multiplicado en los últimos años en EE UU, aunque también por Europa (algunos estados y países la han prohibido). El problema es que a su paso deja su huella medioambiental que: el agotamiento y la contaminación del agua, suelo y hasta del aire, ni hablar de la influencia que tiene en la producción de sismos.  

 —Usted ha denominado al gas de esquisto como el oro de los tontos o la falsa edad dorada del gas, ¿por qué? —Simplemente porque como en el cuento de Hans Christian Andersen, «El nuevo traje del Emperador» había que ver un flamante traje de oro, pero éste era inexistente y si no lo veías (casi) todos te llamaban tonto. Sólo para mantener la producción, las empresas dedicadas al fracking tienen que perforar más y más e incurrir en más deuda, aun cuando los ingresos son decepcionantes. Gran parte del capital que entró ha sido destruido. Se han enfrentado a unos precios del gas que han sido tan bajos que la mayoría de los pozos no generarán suficiente dinero para cubrir los costos de producción. El mercado del fracking, además de ser un «timo», también está enfermo. Hoy nos estamos dando un baño de burbujas y el fracking ha sido uno más que como muchos inversores ya nos advierten, ha reventado. Cuando comenzó el debate social en Europa, ya se hablaba de manera interesada por inversores, empresas del sector, buscadores de subvenciones, etc., de la «edad dorada del gas» ; pero resultó no ser tan dorada, aunque coincidiendo con los altos precios del petróleo podría haberlo sido, la recesión vino acompañada de la desesperación y desde ella una infundada esperanza, y es que éso es el fracking: una desesperación, la de quienes pretenden o tienen la esperanza de continuar con un sistema en declive y exprimir lo último que queda de la naranja; pero es que como bien afirma nuestro Europarlamento: no compensa.

 

—¿Realmente existe una relación entre la actividad sísmica y la técnica de fracturación hidráulica? —Si, y son varios los estudios al respecto, en especial los del USGS. Aunque incluso en círculos de expertos pueda parecer aún una cuestión de ciencia ficción, los terremotos artificiales han sido una realidad durante décadas. Especialmente en las últimas. Desde hace tiempo se ha venido considerando y cada vez más entendiendo, que los terremotos pueden ser inducidos por la acumulación de agua en embalses, minería de superficie y subterránea, la extracción masiva de agua, fluidos y gas del subsuelo o cambios en las condiciones climáticas, pero sobre todo por la inyección de fluidos en formaciones subterráneas. 

Expertos han concluido que existe relación entre ciertos sismos ligados a la práctica del fracking.   

 

Cuando ocurre un terremoto, éste puede aumentar los esfuerzos entre las fallas colindantes, lo que aumenta a su vez el momento de ocurrencia del próximo. Sobre todo si la falla sobre la que influye está cerca de la zona que supera el esfuerzo de rotura. El agua residual en EEUU, sufre una suerte de rapto y se somete a inyección, así sería el detonante del cambio en la distribución y transferencia de los esfuerzos. Terremotos lejanos actuarían exactamente igual sobre zonas propensas recién sometidas a cambios de presión por obras hidráulicas, inyecciones o fracking. Los escépticos con respecto a estas hipótesis que también consideramos al agua cuando su presencia es extraordinaria siguen apoyando sus especulaciones en la exclusividad de la transferencia de esfuerzos como agente que genera la sismicidad. La transferencia de esfuerzos, se ha venido identificando como un mecanismo importante en la generación de terremotos. Por lo tanto, los terremotos pueden ser desencadenados por cambios de esfuerzos tanto como por el cambio de presión del agua o de poros. Las réplicas posteriores se suelen asociar a cambios en los esfuerzos transferidos usando la misma ley. La transferencia de esfuerzos estáticos y la interacción entre fallas cercanas o lejanas, satisfacen un papel de mecanismo físico que puede explicar la formación de enjambres, terremotos compuestos, premonitorios, principales, réplicas; los intervalos pueden ser horas, días, meses, años, décadas. Hoy sabemos mucho mejor que la Tierra no es insensible a nuestras actividades, y que el agua es una sustancia capaz de redistribuir esfuerzos provenientes de muy lejos.

 

 —¿Cree usted que pueda ocurrir un gran accidente que, como el de Fukushima, le termine o amargue la fiesta a los impulsores del fracking? —No, no lo creo, semejante afirmación por parte de la cadena televisiva RT fue una torpe manipulación a partir de una entrevista que les concedí, nunca afirmé semejante barbaridad; en la entrevista, comenté el estudio realizado por científicos de la Universidad de Columbia (van der Elst et al.) y publicado en julio de 2013 por la revista Science. Dicho estudio indica que fuertes terremotos al otro lado del planeta como los de Japón, Indonesia o Chile, pueden desatar temblores menores cerca de los pozos de inyección en medio de una zona no propensa a la sismicidad, como pueda ser la zona central u oriental de Estados Unidos, luego ellos le dieron la vuelta a la noticia y la contaron al revés. Los científicos no tenemos bolas de cristal para adivinar el futuro el alcance y el daño de un terremoto, pero que las actividades humanas han derivado en disgustos de carácter sísmico no es algo nuevo, en Oklahoma lo saben muy bien después del terremoto 5.7 que produjo tantos daños derivado de las inyecciones de agua de la industria petrolífera. En España conocemos cómo se generan terremotos por inyecciones de gas, sucedió con más de 500 eventos derivados de las inyecciones frente a la costa de Tarragona y Castellón en 2013, hubo que paralizar el proyecto. Sabemos cómo producir terremotos, pero no sabemos cuándo, dónde y de qué escala serán,  y menos aún sabemos cómo detenerlos. Donde yo vivo, la construcción de un embalse (Itoiz, Navarra) produjo cientos de terremotos menores y dos principales en el otoño de 2004. Hoy tenemos datos más que suficientes para saber que cuando cambiamos las condiciones tensionales de un área extensa, la corteza se reajusta y responde con terremotos, pero dudo que sobrepasen escalas mayores de 6, habría que estudiar mejor aquellos casos como los de la presa de Zipingpu en Sichuán. Además de varios estudios chinos, Christian Klose, sismólogo de la Universidad de Columbia defiende la teoría de la acumulación de agua como la causa principal del terremoto de magnitud 7,9 de Wenchuan en mayo de 2008.

     —¿Cómo esta técnica afecta la calidad del aire, agua y la tierra? —Son muchos los estudios que desvelan los escapes de metano desde las balsas y en las operaciones de hasta un 8%, también los que hablan de contaminación de acuíferos a través de las fracturas de la corteza, no me voy a extender sobre ello ya que esta parte del fracking es la que siempre tiene detractores y defensores. El llevar la discusión del fracking al problema ambiental le resulta cómodo y fácil de rebatir con sus datos a las industrias del sector, se reduce el problema a una absurda lucha donde el argumento desde la promesa de creación de puestos de trabajo siempre gana (a pesar de los recortes en el sector por ejemplo en abril en Texas de más de 70.000 empleados). Por ello creo que proporcionar una perspectiva que se quede en el mundo real, más amplia y enriquecedora, muestra de manera más profunda la cruda realidad del fracking; ese mundo real es la Tasa de Retorno Energético (TRE), es decir, si en los años de la película «Gigante» con Rock Hudson, James Dean,Elizabeth Taylor, etc., con la energía que suministraba un barril se sacaban cien, (TRE = 1:100), con el fracking hemos asistido a alguna TRE=1:5 a 1:10 en el mejor de los primeros casos y TRE=1:1 y menores aún en momentos posteriores, o lo que es lo mismo: el mercado asumió (y aún los hay en circulación) unidades de barriles para los que se usaron más de un barril en su extracción, es decir TRE

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