A pesar del rechazo por parte de la oposición venezolana, de la exigencia de 13 países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de suspenderla, de las advertencias hechas por la Unión Europea que este proceso aumentaría el riesgo de confrontación en el país y de las recientes sanciones concretadas por Gobierno de EE UU, los miembros de la Constituyente se elegirán este domingo contra viento y marea.
Al margen de los resultados, cómo amanecerá Venezuela mañana es la pregunta que se formula la sociedad civil, en medio de la incertidumbre. Hiram Gaviria, presidente del partido Unión y Entendimiento (Puente) responde tajantemente esta interrogación: “El lunes 31 de julio amaneceremos con un país con mayor división y confrontación, así como con mayores problemas socioeconómicos; además del casi total aislamiento y más sanciones por parte de países y organismos de la comunidad internacional”.
El dirigente político asegura que el grupo oficialista que domine la ANC tiene las opciones de “acosar, perseguir, encarcelar, anular a quienes se le oponen (Asamblea Nacional, Fiscalía General, partidos políticos, medios de comunicación social, periodistas, gremios empresariales, academias, rectores universitarios, jerarquía católica, estudiantes, etc). Ello, sin lugar a dudas, agudizaría los problemas políticos y sociales y haría muy difícil la gobernabilidad”.
El veterano dirigente guarda la esperanza que quienes tomen el mando de la ANC pueden intentar abrir espacios de negociación para implementar algunas medidas económicas que ayuden a recuperar en aparato productivo, el abastecimiento de alimentos y medicinas y el crédito internacional. “Auspiciar conversaciones que abran la posibilidad de renovar consensuada y progresivamente los poderes públicos, hasta llegar a una negociación en cuanto a la renovación del Ejecutivo, en particular la Presidencia de la República para el periodo que se inicia en 2019”, opinó.
El periodista Vladimir Villegas no cree que exista el entendimiento nacional una vez instalada la Asamblea, pero nada es imposible. “Desde el lunes, entraríamos en una fase de gobernabilidad asamblearia y en una etapa de institucionalidad controlada por un grupo que no representa a las grandes mayorías. Dependiendo de quien dirija la ANC, veríamos o no lucha por el poder. Por ejemplo. Si Diosdado es el presidente, obviamente, no desaprovechará espacios para imponerse. Si lo hace sin ese poder, imaginemos lo que sería al frente de la ANC”, argumentó.
Villegas cree que ante la presión popular, la Asamblea actuaría en medio de una gran conflictividad y sin poder satisfacer las demandas de la población. “Será frustrante para una parte importante del chavismo. No habrá paz con esa ANC. Tendrán que apagar el descontento con la represión. Sin embargo, tampoco descarto que pese a todo se abra las puertas a una negociación política. Eso Nunca debe descartarse”, sentenció y se preguntó: “¿Qué hará la Fanb si la ANC nace ayuna de respaldo popular?”.
El politólogo Nicmer Evans responde a esa cuestión sin titubear: “Debería haber un pronunciamiento obligado de la Fuerza Armada porque estamos en riesgo de la ruptura del equilibrio que existe en el tejido social”.
Explicó que si la ANC llegara a juramentarse, desde mañana hasta el 3 de agosto, en el país se entraría en una fase incertidumbre aún mayor. “Este poder supraconstitucional carece de legitimidad, partiendo de que no contará con más de un 15% de apoyo popular. Pienso que se activaría la molestia del 80% de la población porque no vería solución a sus problemas. El desequilibrio sería absoluto y se perdería la gobernabilidad y la gobernanza”, analizó.
Evans afirmó que dentro del chavismo hay una lucha de poder que desea tomar el control de la ANC para “hacer gobierno sin la legitimidad de los votos. La directiva que asuma la Asamblea podrá tener en sus manos el destino de la Presidencia de la República y es posible que asuma el control directo del Ejecutivo, subordinando al presidente a funciones meramente administrativas o ejecutivas”.
Para dos de los analistas entrevistados por PANORAMA, el escenario tras la instalación de la ANC no es nada esperanzador. Villegas cree que el peor escenario sería “un golpe de Estado o un estado de caos social y político”; mientras que para Evans sería una guerra civil… “que la oposición asuma la decisión de confrontarse a través de la manera armada y genere un movimiento secesionista que busque el control territorial que nos lleve a un escenario tipo Libia o Siria”.
Sobre esta posibilidad, Felipe Pachano Azuaje, profesor de la Universidad de los Andes, en un artículo de opinión publicado por Aporrea, también hace un llamado de atención. “La oposición al gobierno nacional está esperando el momento en que se establezca la ANC para anunciar un Gobierno paralelo. Esto será caldo de cultivo para la intensificación del clima de guerra y corremos el terrible riesgo de que se genere una guerra civil”, escribió.
Por su parte, Gaviria piensa que estaría en manos del pueblo volver al “terreno de la legalidad”. “Habiendo sido un hecho fraudulento, tanto constitucional como electoralmente, el pueblo de invocar los artículos 25, 333 y 350 de la Carta Magna y luchar por el restablecimiento pleno del Estado de Derecho”. El profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología de la UCV, Javier Biardeau, en su cuenta de Twitter, ha abordado el tema de la gobernabilidad a partir de mañana
. No cree que sea un escenario de café y rosas, pues “¿cómo va a disputarle el poder legítimo de origen una ANC con 5 millones de electores a una AN con 7.726.066 de votos opositores?”. Pese a las condiciones adversas que todos prevén a partir de mañana, Hiram Gaviria y Vladimir Villegas creen que el país no se acaba este domingo. “Es un momento dramático y peligroso pero no la batalla final”, concluyó Villegas.