La ministra colombiana de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, afirmó este lunes que el fin de semana próximo “no habrá apertura de frontera, ni del lado venezolano ni del lado colombiano”.
Acorde a información suministrada por el diario La Opinión de Cúcuta, el acuerdo se dio durante una reunión ente Holguín, el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, y el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar. Holguín expresó que se trabaja para que la próxima apertura sea la definitiva, razón por la cual se cerrará el paso bilateralmente.
El gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, declaró “reiteramos la necesidad de abrir la frontera, porque esta es una situación bastante tensionante y puede pasar algo en cualquier momento”.
“Aspiramos a que no se vuelvan a generar estas visitas masivas, sino que se haga el tránsito, cumpliendo las normas con la frontera abierta”, declaró. “Ya hay un acuerdo entre los dos gobiernos para que no se autorice ni la salida ni la entrada”.
La canciller Holguín reiteró que se harán reuniones para lograr un acuerdo en poco tiempo, para ello se generará un encuentro entre los responsables del control del contrabando en Venezuela y Colombia, tal como la que se hizo entre los ministros de Defensa “el contrabando no se controla si un solo país está en esta tarea, si no es difícil. Por eso queremos un trabajo en conjunto”.
La meta de las reuniones es facilitar las condiciones para el encuentro entre los presidente de ambas naciones.
El gobernador Villamizar manifestó, en conjunto con Vielma Mora, “se están adelantando las gestiones para que la reunión entre las cancilleres se realice la semana entrante”.
Vielma Mora dijo que se colocarán los equipos que van a leer el sistema de información “en varios puentes”.
El cierre de la frontera fue decretado por el presidente Nicolás Maduro en agosto de 2015 tras un ataque de supuestos paramilitares colombianos contra una patrulla militar venezolana que dejó tres heridos en la ciudad de San Antonio, fronteriza con Cúcuta, lo que también generó tensiones entre ambos gobiernos.
Venezuela vive una fuerte crisis política y social, con una escasez de 80% de los alimentos y la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015), además de una desaforada criminalidad, que motivan el rechazo a Maduro, cuyos niveles de apoyo rondan un 25%.
Colombia, por su parte, afronta un paro de transportistas de carga que ya completa 42 días y que amenaza con desabastecer las principales ciudades del país, por lo cual el gobierno activó un plan de emergencia con seguridad para caravanas y medios de transporte alternativos por vía fluvial y férrea.
Dentro de esa iniciativa también está incluida Cúcuta, que tras el masivo ingreso de venezolanos reportó desabastecimiento de azúcar y harina.