La organización no gubernamental Un Mundo Sin Mordaza rechazó de manera categórica los señalamientos emitidos en contra de su labor humanitaria y de su fundador, Rodrigo Diamanti, por parte del dirigente chavista Diosdado Cabello. La organización advirtió que estas acusaciones buscan desacreditar su independencia institucional mediante infundados vínculos con planes de violencia y desestabilización en el país.

A través de un comunicado oficial, la ONG advirtió que este nuevo episodio se inserta en un patrón sistemático de hostigamiento contra las voces críticas y los defensores de derechos humanos, generando especial alarma debido a que los ataques se producen tras el reciente regreso de Diamanti al país después de un prolongado exilio forzado. La utilización de espacios de difusión oficial para promover narrativas de criminalización busca intimidar a quienes ejercen la libertad de expresión y documentan abusos en el espacio cívico.

Investigación sobre represión transnacional y digital

El uso de plataformas estatales y herramientas digitales para amplificar mensajes de hostigamiento ha sido minuciosamente documentado por la propia organización. Una investigación interna detectó 176 registros de propaganda y estigmatización a partir del análisis de 84 emisiones del programa oficialista transmitido en televisión, donde se emplearon cuentas automatizadas y suplantaciones de identidad para generar temor.

Esta persistencia en los métodos de control coincide plenamente con los reportes emitidos por organismos internacionales de protección de derechos humanos. Específicamente, los hallazgos presentados por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela advierten que las estructuras institucionales que facilitaron graves violaciones continúan fundamentalmente intactas, a pesar de la modificación en las formas visibles de hostigamiento.

Exigencia de garantías y cese de la persecución

Ante este panorama restrictivo, la organización recordó que la represión no se limita exclusivamente a las detenciones arbitrarias, sino que abarca la vigilancia constante, las amenazas, la censura y la autocensura. Actividades esenciales como acompañar a las víctimas o promover la participación democrática no pueden equipararse con conductas delictivas o conspirativas.

Frente a la continuidad de estas prácticas de hostigamiento, Un Mundo Sin Mordaza exigió al Estado venezolano el desmantelamiento efectivo de los mecanismos represivos utilizados para amedrentar a la sociedad civil. Asimismo, solicitó a los organismos internacionales mantener una estrecha vigilancia sobre la evolución de estas formas de persecución en el territorio nacional.