La posibilidad de que Estados Unidos establezca presencia militar en territorio venezolano permanece como una opción sobre la mesa. Al ser consultado por la prensa sobre si Washington contempla la instalación de una base en Venezuela o en otros puntos de Suramérica, Donald Trump evitó negar la posibilidad y se limitó a señalar que su gobierno se encuentra evaluando múltiples alternativas.
Las declaraciones, ofrecidas a la salida de la Casa Blanca, se producen en un contexto de relación bilateral marcada por una creciente cooperación en materia económica y política, tras los cambios en la estructura de poder en Caracas a inicios de año. La postura de Washington sobre la seguridad regional añade una nueva dimensión a los vínculos que ambos países han reconstruido recientemente.
Cooperación energética y control de reservas
El eje central de este acercamiento ha sido el sector de los hidrocarburos. A finales de agosto, la administración estadounidense anunció un acuerdo que le otorga control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Trump destacó que la relación actual es beneficiosa para ambas partes, subrayando que el intercambio de crudo permitirá el abastecimiento de las reservas estratégicas nacionales de Estados Unidos a bajo costo.
Dinámica de las exportaciones petroleras
El interés de Washington por el crudo venezolano se ha traducido en un incremento en el flujo de exportaciones. Durante el mes de septiembre, los envíos hacia Estados Unidos alcanzaron los 629.000 barriles diarios, superando la cifra de 553.000 registrada en agosto. No obstante, el volumen total de exportaciones de Venezuela experimentó una contracción del 9%, situándose en 1,08 millones de barriles diarios, una tendencia atribuida en parte al encarecimiento de los costos en el transporte marítimo.



