El foro El país que se mueve. Venezuela leída desde el exilio, organizado por AnalíticaTV, reunió a tres periodistas venezolanos radicados en el exterior para examinar el escenario político del país, la llegada de Dinorah Figuera a Venezuela, el Manifiesto de Panamá y el peso de Washington en la transición en curso.

El 3 de enero quedó marcado como punto de quiebre

Los tres panelistas coincidieron en que la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el pasado 3 de enero cambió el tablero político. Edward Rodríguez, periodista con sede en España, dijo que ese hecho reordenó el escenario de forma definitiva.

«Todo este proceso hay que verlo siempre desde la perspectiva de Estados Unidos, porque Venezuela y los venezolanos tienen unas aspiraciones, pero las decisiones no se están tomando en Caracas»

Casto Ocando

Goizeder Azua, desde Madrid, sostuvo que desde esa fecha la palabra transición dejó de ser una promesa para convertirse en una dinámica cotidiana. También advirtió que todo proceso de este tipo implica negociaciones opacas que el ciudadano no percibe de inmediato.

Washington aparece como actor determinante en la negociación

Ocando trazó el mapa de poder detrás de la llegada de Figuera y mencionó al binomio Marcos Rubio–Mauricio Claver-Carone como arquitectos del proceso. También señaló la neutralización del llamado «Niño Guerrero» como una señal al régimen días antes del arribo de la presidenta de la Asamblea Nacional.

Según su análisis, también se ha dejado claro el costo personal de obstaculizar la transición a Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y Gustavo González López.

El Manifiesto de Panamá y el rol de María Corina Machado

Los tres valoraron el Manifiesto de Panamá como un ejercicio de unidad opositora. Rodríguez advirtió que la llegada de Figuera alteró el esquema original y que la negociación de las condiciones electorales ya no estaría en manos exclusivas de María Corina Machado.

Ahora, dijo, ese proceso pasa por la Asamblea Nacional electa en 2015 bajo la conducción de Figuera, con supervisión directa de Washington.

La urgencia económica depende de la legitimidad política

Los periodistas también hablaron de la brecha entre los tiempos de la geopolítica y los del ciudadano que no tiene luz, agua ni poder adquisitivo. Ocando apuntó que las embajadas estadounidenses monitorean permanentemente el estado de ánimo de la población y que ese factor pesa en las decisiones de Washington.

Rodríguez resumió esa relación entre política y economía con una idea central: sin legitimidad política, las grandes inversiones internacionales no llegarán.

Ocando proyecta elecciones presidenciales hacia mediados de 2027

El periodista estimó que un escenario probable apunta a elecciones presidenciales hacia mediados de 2027, tomando en cuenta que a la administración Trump le quedan aproximadamente dos años y medio de mandato y que cualquier proceso electoral requiere al menos diez meses de preparación.

Azua cerró con un llamado a la resistencia y sintetizó el tono general del foro: el venezolano resiste y no ha sido quebrado, por lo que considera necesaria una certeza electoral.