La crisis del sistema eléctrico nacional continúa afectando severamente la calidad de vida en Venezuela, con racionamientos que en el estado Zulia alcanzan entre 5 y 7 horas diarias. En este contexto, la percepción ciudadana sobre la efectividad de los acuerdos energéticos con Estados Unidos muestra un marcado escepticismo.
Escepticismo ante la alianza energética
Según una consulta realizada a través de redes sociales entre el 4 y el 5 de agosto, la mayoría de los participantes manifestó su desconfianza frente al pacto bilateral. De los 209 usuarios que participaron, 156 personas (75%) respondieron que no creen que el acuerdo entre el gobierno de Delcy Rodríguez y Estados Unidos resuelva la problemática eléctrica en el país.
75% de los encuestados no cree que el pacto resuelva la crisis
Por el contrario, solo un 25% de los consultados (53 personas) expresó tener la esperanza de que estas gestiones permitan una mejoría en el suministro eléctrico. Entre las opiniones recolectadas, diversos ciudadanos señalaron que el acuerdo responde a intereses de conveniencia y cuestionaron la legitimidad de las negociaciones actuales.
Antecedentes del acuerdo con Washington
El pacto energético entre Caracas y Washington se gestó formalmente a finales de enero de 2026. Este proceso se dio tras la decisión de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de retirar selectivamente las sanciones mediante licencias generales.
Contexto de las licencias
La flexibilización permitió la reapertura de operaciones a transnacionales, condicionando las ganancias a cuentas supervisadas por el Tesoro estadounidense.
Estas medidas han impulsado la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos con el fin de reabrir el sector al capital privado, en un intento por reactivar la producción y mejorar la infraestructura del país.
