La permanencia de Delcy Rodríguez como figura central del gobierno interino y su papel en el plan de cambio para Venezuela, definido como “estabilidad, reconstrucción y transición” y acordado con Washington, sigue generando reparos entre quienes consideran que ese proceso se ha desviado hacia una lógica electoral y de conservación del poder.

En ese mismo contexto, Donald Trump ha asegurado públicamente que será él quien “gobernará” Venezuela hasta que se complete una “transición segura, apropiada y juiciosa”, una afirmación que forma parte del marco político que rodea la discusión sobre el futuro del país.

Cambios en el discurso y en la imagen política

Los señalamientos también apuntan a que Rodríguez no ha mostrado intención de apartarse por completo del modelo que ha defendido el chavismo, pese a los reiterados fracasos atribuidos a la fórmula socialista del siglo XXI. Según esa visión, ha introducido ajustes en su entorno y en su narrativa para desprenderse de signos asociados al liderazgo de Hugo Chávez, reducir alusiones guerrilleras y alejarse de referencias que la vinculen con el terrorismo internacional o con la confrontación ideológica más dura.

Entre esos movimientos se menciona la salida de la figura del “comandante eterno” de sus giras, la eliminación de algunas leyes comunales, el abandono de símbolos vinculados al chavismo y el uso del color azul, además del celeste que identifica al partido Vente Venezuela, encabezado por María Corina Machado. Aun así, quienes la observan con recelo sostienen que el giro no representa una transformación de fondo, sino una adaptación de viejas fórmulas populistas bajo una apariencia distinta.

Lo que se espera de un gobernante responsable

Ante la pregunta sobre cuál sería el tratamiento político más aconsejable para una salida rápida de la crisis venezolana, el planteamiento deja una serie de premisas atribuidas a un gobernante interino responsable:

  • No entregar de manera ligera la soberanía nacional.
  • No guardar silencio frente a la corrupción y el saqueo del país.
  • Respetar el artículo 43 y el resto del ordenamiento jurídico de la vigente Constitución Bolivariana de Venezuela.
  • No confabularse para traicionar la dignidad de la patria, del partido de gobierno ni de los compañeros de lucha.