Los llaman los terribles dos, los apacibles tres y los agradables cuatros, pero en realidad tener a un niño de tres años puede ser más difícil que uno de dos años.
www.healthychildren.org , sitio creado por pediatras de la misión de la American Academy of Pediatrics (AAP), brindan 13 consejos para que disfrute de ser padre o por lo menos para que sobrevida al día:
Gritar menos, amar más: Gritar debe ser la última técnica de defensa, una técnica que debe usarse cuando nada más funciona. Pero gritar puede hacerle más daño a los niños de lo que creemos —puede causar un cambio inmediato del comportamiento, pero a largo plazo puede causar un gran daño psicológico. En lugar de gritar y de castigos fuertes, los niños necesitan de crianza positiva para el desarrollo sano del cerebro. La Dra. Joan Luby es profesora de psiquiatría infantil y directora del Programa del Desarrollo Emocional Temprano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Su investigación revela que la crianza positiva de los niños pequeños en situaciones estresantes, en lugar de los regaños y el castigo corporal, está efectivamente asociada al aumento de ciertas áreas del cerebro. Si se da cuenta que le está gritando demasiado a sus niños, usted necesita otras opciones para la disciplina.
Trate de estar en sintonía con sus niños: La clave para criar niños emocionalmente sanos es estar en sintonía o saber cómo identificar las necesidades de los peuqeños en cualquier momento. Estar en sintonía, en resumen, es ponerse en el lugar de sus niños y luego responder a sus necesidades con la sabiduría de un padre. Trate de identificar la raíz del mal comportamiento de su niño —por qué no se pone sus zapatos o por qué está haciendo un berrinche—y luego adapte una consecuencia apropiada.
Brinde a su niño su atención frecuente, en dosis pequeñas: Si su niño está tratando de quitarle de sus manos el teléfono celular, golpeando el teclado mientras usted escribe o volcando la ropa que tiene apilada en la lavandería, este consejo es para usted. Tan pronto como se dé cuenta que su pequeñín está tratando de llamar su atención, bríndesela de forma total por unos segundos. Mírele directamente a sus ojos, hágale algunas preguntas, escuche su respuesta. Utilice lenguaje corporal que muestre que le está poniendo atención, como dejar a un lado el teléfono. Mientras escucha sus respuestas, piense cómo reorientarlo.
Reoriéntelo con creatividad: Trate de reorientarlo pronto y con una voz cariñosa. Pregúntese a sí misma, «¿por qué se está portando mal el niño? ¿Qué es lo que realmente necesita?» Los comportamientos agresivos por lo general requieren un cambio de dirección físico. Por ejemplo, si un niño está arrebatando los juguetes o está gritando, puede ser que necesiten un paseo en bicicleta al aire libre por un rato. Si un niño está tirado en el piso y gimoteando, pueden necesitar un poquito de atención y alguna actividad tranquila —trate de leerle un libro.
Acaricie a su niño de 3 años de edad varias veces al día: La mayoría de los niños de 3 años necesitan de muchos abrazos, acurrucas, hasta cuando usted no tiene tiempo. Esté preparado a dejar a un lado su trabajo para abrazar a su niño, muchas veces al día. No olive decirle con palabras, «te quiero», especialmente cuando no se está portando bien.
Trata de anticiparse a los infractores reincidentes: Los niños, como los adultos, tienen patrones de mal comportamiento. Hacen mal las mismas cosas, una y otra vez. ¿El niño pelea todas las mañanas sobre la ropa que se va a poner o batalla para abrocharle el cinturón del asiento de seguridad del auto? Conozca a sus infractores reincidentes, intervenga temprano y trata de animar al niño para que tome buenas decisiones.
Fíjese expectativas claras: Escriba una lista con las reglas de la familia. 1) usar la voz en tono afectuoso, 2) obedecer a mami y papi y 3) no lastimar a otras personas. Discuta las reglas a diario y elogie su cumplimento a la hora de la cena o a la hora de dormir.
Enséñele obediencia: Los niños no nacen obedientes. Tenemos que enseñarles. Buscan autonomía por naturaleza y lucharán contra la obediencia. El truco es enseñarles a los niños a que ellos quieran ser obedientes, que recibirán muchos elogios y reafirmación positiva cuando hacen lo que usted les pide. Para practicar la obediencia, jueguen: «Simón dice», excepto cambiándolo a «mami dice» o «papi dice». Empiece con las instrucciones típicas como, tocarse la cabeza, aplaudir con las manos y luego haga la transición a guardar los juguetes en el lugar que les corresponde.
Elogie el esfuerzo, no el resultado: Trata de elogiar muchas veces más que las que corrige, pero elogie siempre en el momento. Elogie el esfuerzo, no el resultado: Demasiados elogios pueden también tener un efecto contrario en los logros del niño —puede fijar expectativas muy altas y llevarlos a temer el fracaso.
Tenga a la mano un gráfico de comportamiento para usar con calcomanías: Las calcomanías nunca serán tan poderosas como cuando su niño tiene 3 años. Disfrútelo. Consiga un gráfico/cuadro y empiece a hacerle un seguimiento.
Sea consistente: Consistencia no significa castigos fuertes o gritos, quiere decir abordar con consistencia los mismos problemas de comportamiento. Si dejar los zapatos en el piso no está bien el lunes, no se los puede recoger a su niño el martes. Tampoco significa que su niño deba ser hostigado verbalmente.
Póngase de acuerdo también con los otros proveedores del cuidado de su niño: ¿Qué sistema de reafirmación positiva tienen fijado para su niño en el salón del preescolar? ¿Qué sucede en la casa de la abuela? Si estos están funcionando fuera de casa, trate de usarlos también en su hogar. Las reglas en la escuela y en el hogar deben ser lo más similares posibles.
Cuando todo falle, recurra al «tiempo fuera»: No se enoje, sólo dígale a su pequeño desafiante que debe cumplir una pausa obligada o tiempo fuera, y si no quiere ir, llévelo directamente al lugar designado.
Cuídese o vele por sí mismo. Pida ayuda. Trate a fondo ciertas situaciones. Tome un descanso. Recuerde que pronto cumplirá los 4 años —espero que realmente sean los «agradables cuatro».