Los padres desean que los niños sean amables, honestos, generosos, responsables, humildes, en fin, la lista de virtudes es interminable.
Es importante saber que cada niño nace con un temperamento diferente, con sus cualidades y dones únicos. A algunos les es más fácil compartir sus juguetes que a otros. A otros nos les gusta mentir; algunos son tímidos, mientras otros son valientes y con mucho coraje. No importa cuál sea el carácter del niño: debes estar seguro que nació con lo que necesita para ser exitoso en la vida, tú simplemente le ayudarás a fortalecer ese kit de habilidades. Lo más importante es entender que los niños toman primero el ejemplo de los adultos para poder desarrollar y fortalecer sus virtudes y valores. Los padres, familiares y maestros son los primeros ejemplos que tienen para aprender a desarrollar su coraje, honestidad, generosidad y respeto.
La psicopedagoga Tibisay Ríos presenta 6 recomendaciones para moldear con amor el carácter del niño:
“La comunicación es la principal herramienta para fortalecer el carácter de nuestros niños y les ayuda a formar la personalidad”, destaca la especialista a Pitoquito.
1. Conversar de manera continua sobre lo acurrido en la jornada diaria o en situaciones especiales.
2. Motivarlos a realizar actividades solos que se esfuercen pero que sepan que los valoras.
3. Promover a que realice buenas acciones como obras de caridad, que sepa que hay personas o animales también que necesitan de los demás.
4. Establece límites sin coartar sus iniciativas. Deben saber que los padres o adultos son los que ponen las pautas y que se establecen por su bienestar.
5. En cuanto a los reclamos por comportamientos inadecuados deben hacerse en privado, evitando vejaciones o hacerlos quedar en ridículo delante de personas extrañas.
6. Evitar hacer comparaciones entre hermanos o amigos ejemplo; ellos si lo hacen tu no.
Es importante recordar que el desarrollo del carácter de los niños comienza en la casa y continúa en la escuela. Recuerda que cada niño es diferente, cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje; trata de no juzgar, criticar o comparar a tu hijo con otros niños. Tu hijo es único y te tiene a ti para ayudarlo.