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Seis acciones para que los niños ordenen la habitación

Te presentamos seis acciones para que tu hijo mantenga la habitación ordenada. Lo primero que debemos tener en cuenta es predicar con el ejemplo, los niños son unos auténticos imitadores de todo lo que hacemos.

“Para crear el hábito de ordenar los es importante que el adulto se comprometa por lo menos dos semanas en ejecutar las mismas pautas con el niño para irlo acostumbrando a ese nuevo hábito porque la constancia del adulto dará resultado pero se necesitará de su disciplina”, precisó la psicóloga Helymar Márquez a PITOQUITO.

 

 

 

1. ENSEÑARLES DESDE PEQUEÑOS CÓMO HACER LA CAMA, TODOS LOS DÍAS. Hacerse la cama es algo que no llevará más de dos minutos. Algunos niños de 2 años de edad podrán hacerse la cama (aunque luego tengamos que ir nosotros y rehacerla bien) pero al menos se sentirán bien tras habérsela hecho. Con el tiempo se acostumbrarán a hacerlo y no hará falta ni recordárselo.

 

2. ESTABLECER UNA NORMA PARA QUE, ANTES DE SACAR UN NUEVO JUGUETE O ACTIVIDAD, SE GUARDE CON EL QUE ESTABAN JUGANDO ANTES. Así la habitación no será nunca una jaula de los leones. Esta tarea puede ser complicada pero con paciencia a base de repetirnos una y otra vez les habituaremos a hacerlo.

 

 

3. PONER TODO EN SU SITIO. Siempre que hagan alguna manualidad o hayan jugado, la habitación se ensuciará. Los niños deben saber que las cosas no se limpian y recogen solas y que tal como han estado jugando deberán ayudar con la limpieza.

 

 4. ENSEÑARLES A DESPRENDERSE DE LOS JUEGOS Y JUGUETES QUE YA NO UTILIZAN. Les tenemos que enseñar a donar sus juguetes que ya no utilizan a niños que los necesiten. Esto también sirve para la ropa.

 

 

5. TENER UNA CESTA DE LA ROPA SUCIA EN SU HABITACIÓN para que ellos mismos guarden su ropa cuando se desvistan, así les acostumbramos a no amontonar la ropa en el suelo.

 

6. PONGAMOS LA ROPA CERCA DE SU ALCANCE PARA QUE PUEDAN VESTIRSE ELLOS MISMOS. Sin obligarles ni crear un drama con ello, debemos ir habituándoles a que se vistan solos, si vemos que hay días en que están más perezosos podemos echarles una mano, sobre todo cuando hay prisas.

Es importante recordar que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje y se hace necesaria la paciencia, la constancia y el apoyo con amor de los adultos para convertir estas actividades en un hábito para el pequeño.

 

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