Pitoquito y sus amigos caminando por el parque se toparon con coloridas mariposas, les llamó tanto la atención que buscaron información interesante sobre ellas y te las presentan a continuación:
Las mariposas reciben el nombre científico de lepidópteros (significa alas escamosas), porque sus alas están recubiertas por miles de escamas diminutas e imbricadas. Pertenecen al orden de los insectos.
Se conocen unas 170.000 especies: una décima parte son diurnas, y el resto son nocturnas. Su inmensa diversidad y su gran capacidad para adaptarse a cualquier clima, las sitúa entre las criaturas con más éxito evolutivo de la tierra: sus hábitats cubren desde la tundra ártica y las cumbres alpinas hasta los tórridos manglares y selvas tropicales.
La vida de las mariposas es efímera, solo alcanzan a vivir de 2 a 4 semanas. Las hay que viven días, en cambio, algunas como la monarca pueden durar hasta nueve meses, pero esto es excepcional. En todos los casos la naturaleza las ha preparado para usar este período vital en las dos funciones más importantes de todo animal: comer y reproducirse.
Las mariposas son insectos que solo toman alimentos líquidos. No poseen dientes ni nada semejante para mascar, sino que han desarrollado una estructura tubular llamada probóscide que se encuentra enrollada hasta el momento de liberar el néctar de las flores. También pueden beber algún sorbo de agua de los charcos para ingresar minerales al organismo.
Las alas de una mariposa no son en colores sino transparentes. Estas frágiles estructuras están formadas de quitina, la proteína base del exoesqueleto de los insectos. Son capas tan finas como un cristal, pero que están recubiertas de escamas que reflejan las diferentes longitudes de onda de la luz. De ahí el magnífico efecto colorido que nuestros ojos perciben.
Las mariposas no pueden vivir en climas fríos, necesitan temperaturas cálidas. Sus cuerpos demandan un promedio de 30 ºC para sobrevivir. Pero, como son de sangre fría, sus organismos no regulan la temperatura y el clima externo tiene un gran impacto sobre ellas.
No poseen sistema auditivo. Son altamente sensibles a las vibraciones, a través de este mecanismo pueden detectar los sonidos ambientales.
Las mariposas larvas, «bebés», emiten una serie de sonidos que hacen que puedan comunicarse con las hormigas.
