La música forma parte importante de la vida. Desde la sonoridad del lenguaje hasta los ruidos y las canciones.
Los niños desde pequeños puede empezar a jugar con los sonidos, con esta actividad se divertirá y le permitirá desarrollar su sensibilidad auditiva y musical.
«La música incentiva el gusto por el ritmo, educan el oído, desarrollan la capacidad para seguir los diferentes ritmos, estimulan el lenguaje, la coordinación de movimientos y el sentido lúdico», explica a Pitoquito la psicopedagoga Elsa Cedeño.
A través de la iniciación musical, los niños aprenden a seguir el ritmo con su cuerpo o con los objetos de su entorno, a captar la música como fuente de sensaciones y como vehículo para transmitir sus sentimientos.
A todos los niños les gusta la música. No importa tanto su estilo, sí su calidad. Lo que conviene es que la escuchen con placer.
La ayuda de la música en el desarrollo del niño está comprobada. Sus beneficios favorecen a desarrollar la expresión y la comprensión oral. Es más fácil que un niño pronuncie palabras que le resultan difíciles cuando canta que cuando habla.
Además, fomenta la creatividad y la imaginación en la medida que permite la asociación de experiencias, sentimientos e ideas con nuevos sonidos y ritmos.
«Cantar, coordinar los movimientos, del cuerpo para acoplarlos a las diversas melodías, además de estimular el aprendizaje proporciona ocasiones únicas para el aprendizaje integral de diversas disciplinas», destaco Cedeño.