Proteger a los hijos es algo natural e instintivo, pero llega un momento en el que hay que poner ciertos límites a esta conducta, pues el exceso de atención y protección a tu hijo puede convertirse en un factor negativo para el desarrollo de su personalidad.
Explica la psicopedagoga Idelmary Morales que la sobreproducción suele ser más común de lo que se cree, y suelen ser la mamá quien la ejerce con más frecuencia.
“Hay que ser sumamente cuidadoso para que la sobreprotección no se convierta en una estilo de vida y consigamos que los hijos se conviertan en hombres y mujeres inseguros”, precisó Morales a PITOQUITO.
La psicopedagoga destaca que entre los riesgos más comunes de la sobreprotección se encuentran:
+ Niños con muy baja autoestima, asumiendo que no podrán realizar y lograr alguna actividad si no tienen la supervisión. Y aprobación de un adulto.
+ Niños temeroso y desconfiado. Con la sobreprotección, se corre el gran riesgo que el niño no tome la iniciativa de experimentar realizar alguna actividad nueva o simplemente no atreverse como por ejemplo a ir hasta un cafetín escolar para adquirir una merienda.
+ La timidez obtendremos pequeños que no logran relacionarse de manera efectiva con los demás y así afectando gravemente el desarrollo de las habilidades sociales.
+ El aislamiento donde se evitará el compartir con amigos y familiares. Viéndose afectado diferentes actividades como por ejemplo el juego, siendo este fundamental para el desarrollo de la personalidad de todo ser humano.
