El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la continuidad de Venezuela como miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es una decisión que corresponde exclusivamente a la administración de Delcy Rodríguez. Estas afirmaciones se producen tras la firma de un acuerdo energético mediante el cual Washington pasará a controlar el 20 % de las reservas probadas de crudo del país caribeño.
Al ser consultado por los medios de comunicación sobre si Caracas —uno de los cinco miembros fundadores de la OPEP— debería permanecer en el bloque tras el pacto que facilita el acceso de empresas estadounidenses a las reservas venezolanas, Trump fue enfático. «No lo sé, eso depende de ellos. Eso va a ser una decisión suya», manifestó el mandatario, quien además destacó la relación comercial actual al señalar que ambos territorios trabajan en conjunto para enviar millones de barriles de petróleo a refinerías en Houston, Luisiana y otros destinos internacionales.
Detalles del proyecto petrolero
Por su parte, la dirigente Delcy Rodríguez ofreció detalles sobre el alcance del convenio, el cual proyecta una producción estimada de 1,5 millones de barriles diarios. El plan tiene una vigencia establecida de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos que poseen un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo.

Asimismo, la planificación abarca la explotación de ocho bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco, una extensa zona ubicada en el este y centro-este del país. Las operaciones en esta área contarán con regalías mínimas fijadas en un 16 % y un impuesto sobre la renta del 34 %, condiciones con las que el oficialismo aspira a impulsar la recuperación de la economía nacional.
Expectativas en el mercado de Estados Unidos
Desde la perspectiva de la Casa Blanca, Trump aseguró que el ingreso del crudo venezolano contribuirá a reducir el precio de la gasolina en territorio estadounidense. Esta situación se ha convertido en un desafío para su gestión tras las tensiones con Irán, que provocaron una reducción cercana al 50 % en las reservas estratégicas de Estados Unidos debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Aunque diversos analistas del sector estiman que el impacto del flujo de petróleo venezolano en el mercado norteamericano podría tardar entre dos y tres años en consolidarse, el mandatario estadounidense se mostró optimista y aseveró que el proceso se desarrollará con mayor rapidez de la prevista por los expertos.
Este acercamiento comercial y diplomático se produce bajo un escenario de estrecha cooperación entre Washington y la gestión de Rodríguez, establecida tras la deposición y captura de Nicolás Maduro en enero pasado.
