Tras el doble terremoto del pasado 24 de junio, la arquitecta y diseñadora Nayarit Colmenares, de 39 años, permaneció dos días sepultada bajo las ruinas del edificio Palmar Este 1, en Caraballeda, en el estado La Guaira. Aunque logró ser rescatada con vida, la tragedia le arrebató a su esposo Henry y la obligó a enfrentar la amputación de su mano derecha, su principal herramienta de trabajo creativo.
Dos días de dolor y oscuridad bajo las ruinas
Atrapada en la penumbra, rodeada por el olor a cemento, pintura y gas, Colmenares experimentó horas de extrema incertidumbre. Con el lado derecho de su cuerpo aprisionado bajo un peso inamovible, la arquitecta tuvo que asimilar la muerte de su esposo Henry, de 39 años, tras palpar sus restos entre los escombros en la oscuridad. «Te amo, Henry», relató que le dijo a modo de despedida antes de prepararse para lo peor.
Durante el cautiverio, una alarma programada en su celular a las 7:00 de la noche le permitió medir el paso del tiempo. Para mantener la calma, la profesional recurrió a la regla de la supervivencia: «Tres minutos sin aire, tres días sin agua, tres semanas sin comer», repitiéndose constantemente el cálculo para aferrarse a la vida mientras lidiaba con un dolor agudo en su brazo derecho.
El rescate de los bomberos salvadoreños
La salvación llegó gracias a su ingenio y a la ayuda internacional. Al escuchar ruidos lejanos de remoción de escombros, Colmenares utilizó su mano izquierda para golpear un tubo de hierro con un trozo de cerámica suelto. El sonido alertó a un grupo de rescatistas de El Salvador, enviados a Venezuela para colaborar en las labores de emergencia.
Las maniobras de rescate se extendieron por siete horas el viernes 26 de junio. Los bomberos salvadoreños abrieron un conducto estrecho para acceder al espacio, que resultó ser el baño de un apartamento vecino, y liberar el brazo de la sobreviviente, el cual había quedado atrapado debajo del cuerpo de su esposo. Como se observa en los videos grabados por rescatistas, la mujer fue extraída en camilla ante la mirada de decenas de personas.
La reconstrucción de una nueva vida
Tras ser trasladada a una clínica en Caracas, los especialistas médicos determinaron que el tejido de su mano derecha estaba severamente deteriorado, por lo que recomendaron la amputación para evitar una infección generalizada. «Despedirme de mi mano derecha fue muy fuerte, pero entre lo que haces y tu vida, puedes escoger la vida», reflexionó Colmenares, quien siempre destacó por su destreza para las manualidades, el dibujo y la pintura.
Actualmente, la sobreviviente enfrenta el síndrome del miembro fantasma mientras asiste a terapias de rehabilitación para entrenar su mano izquierda. Desde Francia, su hermana inició una campaña de recaudación de fondos con el fin de adquirir una prótesis biónica avanzada que le permita retomar sus pasiones creativas.
A pesar de las pérdidas, Colmenares se enfoca en el futuro. Con el apoyo incondicional de su familia, utiliza herramientas tecnológicas para registrar su diario personal y practica diariamente una nueva firma con la mano izquierda, simbolizando el inicio de una nueva etapa en su vida.
