España ha elevado de forma marcada sus compras de gasóleo a Marruecos en un contexto de tensión en los mercados energéticos y de nuevas dudas sobre el origen del combustible que entra al país. El aumento de estas importaciones ha llamado la atención de actores del sector petrolero, que observan con recelo el salto en los volúmenes procedentes del país vecino.
Señalamientos sobre una posible triangulación
Entre las inquietudes que han surgido, una de las principales es la sospecha de que parte de ese diésel no tendría origen marroquí, sino ruso. Las fuentes del sector consultadas en torno a esta situación plantean que podría tratarse de una triangulación para colocar productos de Rusia en el mercado europeo y eludir las sanciones impuestas por Bruselas tras la invasión de Ucrania.
La hipótesis que manejan es que el gasóleo estaría entrando a la Unión Europea después de pasar por Marruecos, lo que permitiría alterar el rastro comercial del producto. En ese marco, la preocupación no se limita al volumen de compras, sino al efecto que este tipo de operaciones podría tener sobre el cumplimiento de las restricciones vigentes contra el régimen de Vladímir Putin.
Dudas sobre la capacidad de exportación
Quienes cuestionan la procedencia del carburante sostienen que resulta difícil explicar que Marruecos pueda exportar diésel en estas condiciones, al no contar con capacidad de refino propia, según las mismas fuentes. También apuntan a la escasez mundial de gasóleo como un factor que hace más llamativo el incremento de estas operaciones.
