En pocos días el alto gobierno de EE UU ha emitido declaraciones escandalosas sobre Venezuela. El loco Trump dijo que consideraba una opción militar contra nuestro país, versión que la vocería mediática de la Casa Blanca negó una semana después. El vicepresidente Mike Pence manifestó que ejercerían todo su poder diplomático y económico para afectar al proceso bolivariano, mientras el director de la CIA, Mike Pompeo, afirmó que somos un Estado fallido y que ello constituye un peligro para USA. Remember Obama Decret. Las contradicciones internas del sistema norteamericano están haciendo erupciones simultáneas en el mero centro del mando imperialista. Los vaivenes y dispersión de vocerías en su política exterior, así como la inestabilidad en el equipo presidencial, parecen ser sólo los síntomas visibles de una lucha intracapitalista severa.
II Ese país sin nombre, que se apropia la nombradía de todo el continente y la gendarmería planetaria, es un Estado fallido, y constituye una amenaza terrible contra la paz, la libertad y la vida misma del género humano. EEUU reune en sí mismo las peores plagas que azotan nuestro tiempo: terrorismo a escala global, guerrerismo, expoliación de recursos naturales de los pueblos, destrucción del ecosistema, capital del narcotráfico y el crimen transnacional organizado, monopolio y degeneración del potencial alimenticio, y destructor del sistema de la ONU con intención de reinar sobre el caos universal. Este monstruo con el más grande arsenal nuclear, centenares de bases militares en todo el mundo, flotas bélicas, decenas de agencias de espionaje y desestabilización, con el más obsceno presupuesto militar, hoy centra sus bravuconadas contra la Venezuela bolivariana. El escenario planteado por la fanfarronada del loco Trump -que debemos tomarnos en serio- nos obliga a pensar en la guerra popular prolongada a nivel continental. III «Cuando hay petróleo de por medio, las muertes accidentales no existen», dijo Eduardo Galeano. Los gringos quieren ese petróleo con la misma furia que desean derrocar la Revolución. Estamos avisados. En el escenario de invasión militar directa o a través de ejércitos cipayos, se despertaría toda la fuerza popular contenida en Nuestra América que sabe quién tiene la razón y representa la causa justa. No habrá espacio a las medias tintas, o se está con la Patria o con el imperio. Lamentablemente, en ese caso, cualquiera que vacile a favor del invasor, será tratado como traidor, es decir, como el peor enemigo. Eso incluye a los que con su flojera y corrupción atenten contra nuestra fortaleza. IV Vaya el poema de lucha: Nosotros el Pueblo «Cuando los que roen la bandera restándole estrellas, asalten la historia con odio de zanganos Esos, a los que las chequeras les hacen temblar los valores, celebrarán Los que llenaron las bolsas del enemigo con sangre de oleo Los que esquilmaron el pan del futuro para saciar su vicio de dolar Los que en la tarea cotidiana que les dio la Patria, se colmaron de glorias ajenas y esfuerzos plagiados Esos que no hicieron méritos pero coronaron fatuas apetencias Los siempre medianos Los que no se arriesgan Extraños al sacrificio Expertos aduladores Burócratas ladinos Arribistas del lucro Magdalenos rastreros Ofidios lisongeros Truanes de la idea Máscaras de hombres Almas de subasta Carroñeros en la orgia del poder Si la causa se cae, ellos se la han gozado, y se irán con sus cuentas rebozantes cual lacras Nosotros el pueblo, quedaremos en armas, desnudos y sin bienes, renaciendo en el fuego».
