Por Miguel Pérez Abad Ministro de Industria y Comercio [email protected]
La confianza en nuestras capacidades creativas y productivas es un acelerador del desarrollo de las alternativas que tiene nuestro país para enfrentar —con éxito— la abrupta caída de los ingresos provenientes del petróleo y que se refleja en una menor disponibilidad de recursos (en dólares) para financiar importaciones de bienes y servicios. Un recorrido por los polos industriales de Guayana y Anzoátegui dan cuenta de las potencialidades de la pequeña y mediana industria y de las empresas básicas de la CVG para incrementar sustancialmente la producción de materias primas y productos semi-elaborados que satisfagan el mercado interno y que sirvan para exportar a fin de traer dólares al país, distintos a los que vienen de la venta del petróleo.
Venezuela cuenta para este cometido con el apoyo y respaldo del presidente obrero, Nicolás Maduro y con cada uno de los trabajadores y trabajadoras que forman parte de las industrias asentadas en estos dos importantes estados de Venezuela, que hasta la fecha de redacción de este artículo habíamos recorrido. El plan es ir a todas las regiones para dar cumplimiento a una de las primeras directrices emanadas del Gobierno Bolivariano de trabajar con el poder popular.