Nuestra consultada Constitución Bolivariana establece en su primer artículo “Venezuela es irrevocablemente libre e independiente”, fundamentando su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador.
Esto nos obliga a reflexionar sobre todos los decorativos con lo que han pretendido adornar las numerosas intensiones de agredir a nuestra nación bajo el pretexto de la libertad. Quizás algunos pretendan argumentar estoicas manifestaciones del libertinaje, pero la realidad es otra, una realidad que se describe en la historia escrita con la sangre de nuestros libertadores y, por otro lado, la que hemos podido vivir y percibir a través de todos los medios de comunicación cuando algunos en esas aventuras desquiciadas llamaron a salidas epilépticas desconociendo el estado de derecho.
Y es precisamente en esta nuestra Constitución se consagran los instrumentos y mecanismos necesarios para el ejercicio democrático de nuestra nación; pero se percibe en los medios una suerte de ánimo para la procura intervencionista de los grandes hegemones del mundo, como un recurso azorado por quienes no logran llenar las urnas electorales, pero si las calles de sangre.