Oscar Morales / Articulista / [email protected]

Karl Jaspers, psiquiatra y filósofo alemán, interesado en la conducta del ser humano sometido a  algunos acontecimientos de la vida desarrolla el concepto de “situaciones límites”. 

Fundamenta que el hombre toma decisiones frente a las posibilidades que le ofrece sus situaciones de vida y dentro de estas situaciones están las oportunidades para la realización del ser.  Razona sobre la actitud que la persona asume frente a la muerte, el dolor, los pesares, la culpa, las enfermedades, entre otros.  Jaspers argumenta que conociendo estos hechos inevitables es lo que nos debe servir para enfrentar la existencia de otro modo, es decir, valorando nuestro carácter de individuos libres y además la forzosa  finitud.  Sin embargo, reconoce que somos nosotros quienes configuramos nuestro destino, es el ser humano quien interviene en su historia por este mundo y que la concreción de su sentido de vida depende de sus posturas y del valor que le otorguemos a la actitud, pues, pese a las “situaciones límites” tenemos libertad para encarar y decidir su sentido. Venezuela hoy es un laboratorio de sucesos increíbles y ejemplos de hechos extremos. Diariamente el venezolano padece “situaciones límites”, pero algo ha ocurrido en el país que esto ya no sorprende, ni conmueve, y aún más, son consideradas dentro de los parámetros de la  ‘normalidad’. No impresiona el talento para banalizar los asuntos vitales  —como la atención médica hospitalaria— donde se pierde la sensibilidad por la asistencia al ciudadano sin inmutarse.  Reseñar con aclamaciones que arribaron toneladas de trigo al país con tanta naturalidad es un síntoma de que la perplejidad se extinguió. Manifestar que se han ocupados algunas panaderías para resolver el problema de la comercialización del pan es una clara señal que se vive en el reino del disparate. Prohibir la publicación de las estadísticas oficiales es la comprobación de una nación en la oscuridad.  Anunciar la entrega de bolsas de alimento como medida ejemplarizante para el mundo es la certificación de estar gobernado por visiones prehistóricas. Aparentemente, se ha ‘democratizado’ la terquedad dentro del Poder Ejecutivo y se dedican a convertir la política en espectáculo. Constantemente las reacciones están dirigidas a  erradicar consecuencias de las anomalías sociales que nos abruman, pero las causas —lo importante— se omiten con rapidez.  Ante tantos ejemplos de sucesos insólitos que desintegran la dignidad humana y desvirtúan el bien común,  y ante  las innumerables interpretaciones sociales de estos días, afortunadamente todavía nos queda la reflexión concluyente de Jaspers: Frente a los límites existenciales del hombre es imprescindible afrontarlos con actos de voluntad que superen los hechos inevitables, afianzados con la esperanza de la libertad que le den sentido a su valía y al mismo ser.