A pesar de que el Artículo 5 de nuestra Constitución establece que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y que los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos, la macolla corrupta que hoy gobierna a Venezuela cuando recibió el mensaje contundente que le envió el pueblo venezolano el 6 de diciembre de 2015, eligiendo a 112 Diputados con el mandato de trabajar por el cambio político, sintieron amenazadas sus intenciones de seguir robando sin control a nombre de una supuesta revolución, y entonces prepararon un plan para tratar de evitarlo.
En consecuencia, entre el 6 de diciembre de 2015 y el 31 de Diciembre de ese año, violando la Ley y la Constitución designaron a supuestos Magistrados con la misión de evitar que la nueva Asamblea Nacional ejerciera sus atribuciones constitucionales, no les importó que no reunieran las credenciales profesionales ni éticas para ocupar esos cargos, ni que algunos de ellos en vez de currículum tuvieran prontuario, se acordaron de que el fin justifica los medios, y la finalidad de ellos es seguir delinquiendo y destruyendo al país sin ningún control.
Lo que pasa es que necesitan con urgencia seguir endeudando la República porque ya rasparon la olla y no lo pueden hacer válidamente sin la autorización de la Asamblea Nacional, a la cual no han podido doblegar ni comprar, por eso decidieron asaltarla, pero les salió el tiro por la culata, quedaron en evidencia como delincuentes judiciales.
Para quienes creemos en el cambio político por la vía democrática porque es el que puede reconciliar al país en el futuro cercano para reconstruir a Venezuela, las reacciones frente al intento de Golpe de Estado surgido de la Sala Constitucional, son motivos para reafirmar la esperanza de que vamos a salir más pronto que tarde de esta pesadilla. En primer lugar, la reacción de la Asamblea Nacional en la persona de su Presidente el Diputado Julio Borges, al denunciar el intento de Golpe de Estado, calificar la sentencia de “basura” y romperla delante de los medios de comunicación social, llamando al pueblo, a las Fuerzas Armadas y a la comunidad internacional a desconocer esas sentencias y a sus verdaderas intenciones.
