No dejaremos que una nueva escalada neoliberal eche por tierra el futuro de paz, justicia social y unión de Venezuela y de la América Nuestra. La fortaleza de esta Revolución está basada, en primer lugar, en la existencia de un pueblo consciente y organizado que la apoya.
Estamos en presencia de la más grande ofensiva del imperio en contra de Nuestra América, especialmente en contra de Venezuela. En poco más de una década, han sido incuestionables los logros en la región y eso es una espina en la garganta del imperialismo y sus aliados de las oligarquías nacionales. El poder emergente que surgió de las bases populares, dio vida a un nuevo proyecto histórico continental trazando el camino hacia nuestra definitiva independencia, que es también el camino hacia la más perfecta unidad de nuestros pueblos. No dejaremos que una nueva escalada neoliberal eche por tierra el futuro de paz, justicia social y unión de Venezuela y de la América Nuestra.
En medio de esta coyuntura, es importante realizar algunas reflexiones en torno al verdadero significado del proyecto de cambios profundos que avanza en nuestra Patria; proyecto que nada tiene que ver con la agenda de violencia, desestabilización e injerencia externa que los desesperados sectores de la oposición apátrida, quieren imponernos a todos los venezolanos. Por el contrario, la Revolución Bolivariana, impulsada por el Comandante Chávez, y continuada por el presidente Nicolás Maduro, tiene consigo la firme intención de construir una República que encarne un verdadero proyecto de país. La actual arremetida imperial puesta en marcha, que cuenta con el apoyo de los sectores más recalcitrantes de la derecha endógena y de gobiernos cipayos de la región, está basada en la ideología fascista. Actúan cual dueños del mundo. Se equivocan una vez más. Hace más de 18 años, nuestro pueblo emprendió el rumbo definitivo hacia la libertad, la independencia, la soberanía, la justicia verdadera, y nada ni nadie lo detendrá.
José Martí nos dijo en una ocasión: “Es la hora de los hornos”…Hoy, en este momento de definiciones, de nuevas amenazas, de amor patrio, digo también: ¡Es la hora de los pueblos! ¡Es la hora del futuro! ¡Aquí no se rinde nadie¡ ¡Por Bolívar y Chávez, con Maduro y nuestro pueblo, sin vacilar, Venceremos¡¡
