Las manifestaciones sociales que reflejan crisis en países del llamado «Grupo de Lima», el proceso judicial y político contra el Presidente Donald Trump, nos da al menos un respiro en Venezuela. Una oportunidad para atender con mayor delicadeza aún, la dramática condición de nuestro pueblo, afectado duramente por la batalla.
Nos impone la lógica de la guerra aprovechar este respiro en el frente interno, sin descuidar el internacional, este tiempo, debe ser para volver los ojos con mayor ternura, mayor presencia y apoyo a nuestros combatientes, nuestro pueblo sacrificado y lleno de amor a lo propio resistiendo en dura oposición a las imposiciones imperiales.
Las acciones firmes y prudentes frente a los cómplices internos de la agresión extranjera, los que han negociado la venta de las riquezas nuestras para obtener el poder, los movimientos audaces para ordenar frenar los ataques y evitar que recrudezcan.
Pero también el análisis de lo interno, de nuestras actuaciones, para aplicar los correctivos, revisar y actuar frente a quienes en medio de la guerra han visto una oportunidad para beneficios personales, agravando la crisis en lugar de solucionar, sin dolor del padecimiento de los hermanos.
