Éste es un libro urgente. En medio de Guerra de Cuarta Generación, de agresión mediática, de terrorismo, de cerco con bases militares, de amenaza de intervención armada, de Guerra Económica, de intentos de aislamiento diplomático, el gobierno convoca una Asamblea Nacional Constituyente, el electorado confirma el consenso del pueblo en torno al proyecto bolivariano, y deslegitima la ofensiva terrorista, que se interrumpe.
Los asambleístas no sólo deben representar al pueblo, sino además darle participación en las decisiones para derrotar la multiforme ofensiva. Ello comprende tanto corregir insuficiencias, contradicciones y errores infiltrados en el texto constitucional de 1999, como evitar que el nuevo texto retroceda y destruya las disposiciones más positivas y patrióticas de aquél.
Ello implica: afirmar y depurar de ambigüedad o condicionalidad el concepto de soberanía; fortalecer la unidad de población y territorio liberándonos de los factores que puedan favorecer secesiones y enfrentamientos de venezolanos contra venezolanos, y establecer la lealtad única, exclusiva y excluyente de éstos hacia una sola patria, una sola nación y una sola nacionalidad en un territorio indiviso e indivisible.
Pues siempre el primer ataque contra un país va dirigido contra su soberanía, sin la cual no hay independencia ni autodeterminación.Soberanía es el poder supremo, perpetuo e irrenunciable del Estado para darse sus propias leyes, aplicarlas con sus órganos, y decidir conforme a ellas y con sus propios tribunales las controversias que surgieran sobre dicha aplicación. A los enemigos de Venezuela siempre se los encontrará sosteniendo que ésta debe someter sus asuntos y contratos de orden público interno a tribunales extranjeros y leyes foráneas.
