Ya ha corrido mucha agua debajo del puente y las posiciones se han radicalizados. La tormenta hace rato comenzó y se encuentra en su más peligroso nivel de desastre. No hay que evitar la guerra porque esta empezó… hay que pararla y esto exige posturas y talantes excepcionales. Por lo menos en zonas de la clase media y alta, de las principales ciudades. ¿Acaso, lo que estamos presenciando en las calles y avenidas no es una guerra? ¿Con muertos (40), heridos y detenidos? Aquí no calza el dicho “prepararse para la guerra es la forma de asegurar la paz”… Porque tenemos más de cuarenta y cinco días en guerra.
Solo si surgen posiciones heroicas y extraordinarias se pudiera modificar la actual y primitiva situación de lucha política. Sin embargo, eso no es lo que se ve en el país. Ambos polos están atrincherados en sus propias estrategias. Convencidos que arrollaran al oponente. Cada uno quiere imponer su plan y cada uno quiere ver la bandera de rendición del contrario. Esto por supuesto es poco probable. Combatirán hasta derrotar al adversario. Lucharan sin pedir ni dar cuartel. Y esa es precisamente la tragedia. Ambos se creen vencedores… sobre valoran sus fortalezas. Llegan hasta a expresar que el final está cerca y que mañana habrá paz. Pero a costa de exterminar al oponente.
Uno pide elecciones ya, libertad de los presos políticos, canal humanitario y respeto a la Asamblea Nacional. Calle y más calle… Crea un frente de defensa de la Constitución Bolivariana y promociona con éxito un movimiento internacional contra el gobierno de Maduro por dictador, narcotráfico y corrupción. De cómo enfrentar los problemas económicos se dice poco. El otro montó una de constituyente, electa por circuito y por sectores populares. Elecciones libres, secretas y universales. Con el objeto de fortalecer la vigente Constitución y ampliarla constitucionalizando las misiones y los programas populares. Incluido hasta el Carnet de la Patria. De acuerdo a mi lectura, durante esta semana note disminuido al gobierno. Me luce débil. Carece de un sistema de comunicación e información efectivo y oportuno. La campaña internacional contra Venezuela es terrible y no se ve repuesta contundente.
La negativa de Fedecamaras y la Conferencia Episcopal de reunirse con el gobierno no es cualquier cosa. O algo anda mal o están en algo estos dos grupos de gran influencia en el país.
