La lectura de las noticias diarias nos ofrece un mundo insólito, contradictorio y cambiante, por lo cual es necesario incluir en los programas educativos, conocimientos para comprender las situaciones y buscar las soluciones. El título de este artículo alude a un programa radial que tiene 49 exitosos años de retrasmisión y que desarrolla temas apasionantes, bajo el lema de: “quince minutos describiendo nuestro mundo sorprendente”. En mi caso siempre estuve fascinada con la temática escogida por el autor, Rafael Sylva Moreno y, con la lectura del locutor Porfirio Torres y, por ello, al leer las noticias del día de hoy, pensé que correspondían al sentido del título que hemos usado, por cuanto pertenecen a un mundo tremendamente dramático, impactante y lleno de sorpresas. Es así como se nos informa que un “App” de Fitness, revela datos de una zona nuclear al cual se puede acceder. Nos preguntamos ¿cuál zona?; ¿cómo pudo crearse? y, ¿cómo es? Es decir, que vivimos una existencia ajena a la que los gobiernos y estados más poderosos del mundo están manipulando, quizás debajo de nuestros pies. Por otra parte, nos encontramos con que el hombre que fuera considerado el más rico del Brasil, país que, como es bien conocido, se orienta por la frase de: “Brasil, o mais grande do mondo”, con lo cual se indica que, no tiene superación alguna por ningún otro lugar del planeta. Pues bien, este hombre súper rico desde hace más de treinta años, en virtud de una compleja actividad minera, industrial y empresarial en general, que le ha valido la admiración de todos, de pronto es investigado y condenado a 30 años de prisión. Vemos que el sentimiento de haber vivido una tragedia inimaginable como lo fue el deslave de Vargas de 1999, sin embargo se opacó con lo que pasó recientemente y continúa existiendo, en uno de los países más desarrollados del mundo, Japón, en donde los deslaves y las inundaciones han acabado con ciudades, sistemas de comunicación y con la vida misma de cientos de personas. Al lado de esto está la historia increíble de los doce niños que, en Tailandia, con su instructor deportivo, permanecieron encerrados en una cueva en una montaña, donde existe la amenaza de que se llene de agua hasta cubrirlo todo. Para llegar hasta ellos, los buzos tenían que atravesar una distancia que les exigía un esfuerzo de 12 horas entre caminar con el barro hasta las rodillas y bucear en aguas turbias. Uno se pregunta ¿Cómo llegaron hasta allí? ¿Cómo pudieron soportar la soledad, la desnutrición y la angustia por tanto tiempo? Esencial para el rescate que ya se está produciendo, ha sido la ayuda, sobre todo, técnica y humana de muchos países, en los cuales los cerebros más agudos se destinaron a crear sistemas que permitiesen la evacuación de los niños. La moraleja de estas noticias, que tienen cada una de ellas un objeto y un desenlace distintos es, sin embargo, la constatación, en primer lugar, de que los experimentos y actuaciones están muy por encima del conocimiento medio, y es así como la primera de las actividades aludidas, indica que la ciencia y la tecnología están en niveles que escapan a nuestro conocimiento. En segundo lugar se nos enseña lo tantas veces repetido por nuestros padres, en el sentido de que, no hay situación de privilegio que dure para siempre, ya que, hasta el que más tiene es candidato a perderlo todo. En tercer lugar se exige de un cambio en los principios y reglas que regulan el proceso educativo, porque hay que enseñar que una de las vías para sobrevivir en un mundo como el nuestro, son los contactos de los países entre sí, de los científicos entre sí, de las ideologías entre sí.
“Nuestro insólito universo”
