¡Heroico! No hay otro calificativo para la gesta de la semana pasada. El pueblo de Venezuela tomó la decisión de cambiar y no hay Consejo Nacional Electoral, ni gobierno, ni PSUV –que son lo mismo- que pueda con esa decisión. Muchos aprendizajes hemos sacado de esta jornada llena de sacrificios. En primer lugar, los obstáculos son para vencerlos.
Siempre los tendremos en el curso de nuestra vida, pero no podemos perder ni un segundo pensando que no podremos. Por eso siempre hago uso de las recomendaciones que Wolfgang Romero nos da en su gaita de las hormigas: “trabajo, constancia, disciplina y dedicación, y aprendí de las hormigas que la fuerza está en la unión.” Tengo que decir que me conmovió la actitud del ciudadano común cuando iba a cualquier punto a validar. Hablo de los jóvenes, las mujeres, pero especialmente las personas de la tercera y cuarta edad así como las personas con alguna discapacidad. Todos se sentían obligados a sortear las dificultades y a lograr su cometido. Pasaron por sol, cansancio, estar de pie, trasladarse de una ciudad a otra, hicieron lo que fuera para alcanzar su objetivo. Esto tiene que servir de muestra a quienes piensan que pueden hacer con este país lo que les da la gana.
En segundo lugar, aunque ya sintamos que está completamente demostrado, no podemos olvidar la actitud y acciones de esa gente que dirige el gobierno, el partido, el CNE y las instituciones en general. Aquellos que se califican como humanistas y que con los hechos prostituyen su palabra. ¿Qué criterio sano pudo tener el CNE para colocar máquinas donde había pocos validantes y no colocarlas donde hubo muchos? ¿Por qué en Catatumbo ubicaron 3 máquinas para validar 100 personas y en San Francisco, Lagunillas, Lossada, La Cañada, Machiques, Rosario, Mara, donde en total se validaban más de 50 mil firmas no pusieron ninguna? ¿Qué atribución le da la constitución o la ley a este ente partidizado para obstruir hasta impedir el derecho de los ciudadanos a validar su firma y activar el revocatorio? ¿Con qué derecho las irresponsables rectoras humillaron a la población, sometiéndola a interminables colas sin que pudieran validar sus firmas? Desde Primero Justicia hemos interpuesto ante el Ministerio Público una denuncia en contra de los ciudadanos Marisela González y Alejandro Salas, funcionarios del CNE y en contra de Enrique Parra y Jenny Cedeño, militantes del PSUV y agentes de Arias Cárdena, por haber cometido graves irregularidades y sometido al pueblo a situaciones vergonzantes para ejercer un derecho constitucional.
En tercer lugar, debemos estar preparados para lo que viene. El ilegitimo CNE se está tomando un mes para revisar la validación ya culminada. Es totalmente absurdo que luego de que las personas acudieron a los centros de validación, mostraron su cédula, se hizo constar que aparecían en el sistema como validantes y colocaron sus huellas en las máquinas respectivas, venga ahora el CNE a decir que deben concatenar las huellas recogidas con su base de datos. Eso es tan absurdo como que vayamos a una elección y el ente comicial se tome un mes para decidirse cada voto fue válido.
