Todas las fronteras del mundo son difíciles y problemáticas y, a veces, no se ve el lado bueno.
Maicao, Maiko’u en wayuunaiki es una novedad histórica y enclave comercial en la Guajira. Antes de su fundación oficial un 29 de junio de 1927 ya existía presencia indígena en un espacio territorial apto para la agricultura y cría, su nombre significa Ojo de Maíz. Los clanes Apüshana, Epieyuu y Uliana figuran como sus pobladores fundadores. De cualquier manera el surgimiento de Maicao tiene que ver con la desaparición de Castilletes, la creación, por parte del Gobierno colombiano, de Puerto López y las exigencias de Maracaibo de un puente de enlace económico en el norte de Suramerica.
Con el tiempo fue creciendo y se creó un corredor que cubre Colombia, Venezuela, las Antillas y Panamá. Hoy, Maicao, puerto libre terrestre, es un mosaico poblacional donde la diversidad cultural ocupa escenarios entre el agite comercial y la gran cantidad de negocios que se hacen en esta tierra de Yajaira Paz Apúshana. Ahora la convivencia e interculturalidad es entre indígenas, mestizos, afrodescendientes, cachacos, árabes y nacionales de varios países.
Maicao ha tenido vaivenes en su relación con Venezuela, fundamentalmente por el diferencial cambiario entre las monedas de ambas naciones. Sin embargo, la relación comercial y el llamado contrabando se reajustan y continúan. Existe igualmente como especie de un comercio fronterizo de subsistencia a la que se dedica una parte de la población wayuu colombo-venezolana ante la indefinición de los dos países de sus políticas indígena, sociales, públicas fronteriza y de integración. El mejor ejemplo, es la muerte por desnutrición de niños y niñas wayuu.
