Opinión

En opinión: Debacle revolucionaria en cifras

 La economía venezolana, actualmente caracterizada por la disminución del poder adquisitivo del ciudadano a los bienes y servicios (Inflación del 397,4%), el desempleo y la quiebra de empresas producto de una pésima política económica que no representa las necesidades del pueblo. Por otro lado, aunado a la baja en los precios del petróleo, el PIB se sitúa en el subsuelo, siendo reflejo de la poca producción nacional y el restringido acceso a las divisas para empresas productoras. En fin, todo un panorama desalentador que prolonga la recesión que comenzó a principios de 2014.

Cuando hablamos de cambio, los venezolanos inmediatamente exigimos que éstos sean económicos, pues son nuestros bolsillos, los principales afectados como consecuencia de la dramática crisis que vive el país. Es así que el aumento del hambre y la disminución de la calidad de vida del ciudadano inician por un salario mínimo (15.051,15Bs) insuficiente si lo comparamos al costo de la canasta básica (256.146,79Bs) de la cual el 86% de sus productos presentan escasez.

No es necesario aplicar complejos cálculos matemáticos para determinar que 24 salarios es lo necesario para que un venezolano coma 3 veces al día. Ubicando el gasto diario de un ciudadano solo para alimentos en 12.000Bs. Todo lo cual origina un lamentable saldo en el que 200 mil ciudadanos hoy se encuentran en riesgo de hambruna, 3 millones de venezolanos solo hacen una comida diaria, mientras 7 millones comen 2 veces al día.

La producción nacional disminuyó un 29% en el segundo trimestre de este año, aumentando la escasez de productos de primera necesidad. El maíz, por ejemplo, bajó su producción un 21,39% en el mes de junio. Por otra parte, la falta de pesticida (producto que debe importarse) influyó en la estrepitosa disminución de producción de verduras, frutas y hortalizas. Los granos que consumimos los venezolanos son importados por el Gobierno, la siembra de este rubro hoy se encuentra prácticamente extinto. Y qué decir del consumo de carne, pollo y huevo el cual cayó 68%, siendo el nivel más bajo en los últimos 55 años.

Se suma a lo anterior que un 73% de la producción del café es manejada por el Gobierno, aun así, el único “disponible” en el mercado es importado. Similar al caso de la harina, azúcar y leche, cuya producción (65%) es manejada por el estado y las presentaciones “disponibles” son importadas. El Gobierno controla cerca de 300 empresas de alimentos y la mayoría no funcionan, lo que ha sido reconocido por el propio Maduro.

El actual desgobierno no tiene una propuesta de cambio económico, al contrario, burlándose del pueblo argumentan una guerra económica, mientras siguen repitiendo los mismos errores que nos han llevado a la crisis económica actual con un índice de percepción de la corrupción gubernamental en 89%. A lo largo de estos 17 años, han expropiado más de 6 mil empresas, cerca de 4 millones de hectáreas de tierras cultivables y quebrado el 70% de las mismas.

Luego del referéndum revocatorio, que se hará este año, debemos garantizar que sea más fácil invertir en el país y de este modo generar empleos, marcas y productos con sello nacional. Se necesita del esfuerzo de todos los sectores, público y privado para reactivar nuestra economía. 

Aquello que no produce debe ponerse a producir y al mismo tiempo darle estimulo a las empresas para que su fuerza trabajadora sean jóvenes capacitados, aplicando la ley del primer empleo. De esta manera podremos lograr que la economía paralizada que tenemos hoy, se convierta en una economía de oportunidades y progreso para todos los venezolanos. 

 

 

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