Opinión

Lea en Opinión: ¡No puede el Gobierno solo…la oposición tampoco!

Félix Cordero Plaza – Analista Político

[email protected] 

 

Atravesamos momentos difíciles. Y hasta ahora no hay camino claro. Mi lectura de la situación es verdaderamente preocupante. Veamos. Pudiéramos decir que no producimos el 80% de lo que necesitamos en alimentos y medicinas. La inflación y su componente especulativo devoran inclementes el ingreso familiar. El precio del barril de petróleo, que cubre el 90% de nuestras divisas, cae abruptamente a los 21 dólares el barril. El Gobierno, que distribuye  preferencialmente las divisas, carece de ellas para importar alimentos y abastecer a los laboratorios. El Dólar Today fija los precios de vehículos, muebles e inmuebles, repuestos y una variedad de bienes y servicios. El control de precios fracasó. Vivimos una endiablada economía y un Gobierno impotente para ponerle coto. El fenómeno del Niño y la falta de cultura ahorrativa pronostican una inmensa sequía y nuevos cortes de electricidad.

  ¡El Gobierno luce temeroso de tomar medidas drásticas. Por ejemplo, subir el precio de la gasolina. Unas cosa que siempre ha estado de bola a bola y ha tenido el respaldo del 90% de la población. ¡Despilfarraron las vacas gordas! Acostumbrados a gobernar holgados, con dinero a manos llenas,  financiando una gigantesca administración pública burocratizada.  No ha podido controlar los precios, la especulación ni incentivar la producción interna de alimentos y medicinas.  Mientras la población como la hilandera espera, medita y busca por donde escapar. Pareciera que no se han dado cuenta que la correlación de fuerzas cambió. El poder legislativo está en manos de la oposición  y sus competencias quizás le tranquen el juego. Censurarán y boicotearán  a ministros. Le pondrán el anillo al funcionamiento general de los organismos públicos. ¡Eso es lo veo!

 En juego, la paz y la tranquilidad…  Estoy convencido que el problema no es el modelo… es la incapacidad para resolver los problemas económicos de las personas y familias. La gente en general tiene que ver con la solución de su específico problema. Y lo que se observa es una mantenencia caprichosa del ineficiente y despilfarrador manera de gobernar. Si no se ponen de acuerdo para el abastecimiento de alimentos y medicinas, el control de la inflación, los monopolios y la superación de la escasez de divisas no se pondrán de acuerdo en nada. ¡Esa es la pura verdad! Es la alimentación y la salud de los venezolanos lo que está en peligro… En lo hondo del conflicto el problema no es el Decreto de Emergencia, es la paz y la tranquilidad de la población.  Porque las variables intervinientes pudieran llevarnos a un conflicto de tal magnitud que dispararía una guerra civil o un retrógrado golpe de Estado. ¡Que no es difícil pronosticar! 

Dialogo para un mapa de superación. Aquí es cuando el diálogo franco y confiable es necesario con el Poder Legislativo. Sin dos caras, trampa o cartas guardadas. Para dialogar hay que dar. No dar por dar sino para ganar-ganar. No veo otra salida, para la resolución de los ingentes problemas económicos, que iniciar un diálogo con el propósito de negociar para transitar el mapa crítico fiscal, presupuestario y monetario. Sin embargo, no veo disposición y actitud para dialogar y luego convenir. La teoría general de la negociación indica que cuando estos procesos se desarrollan con enfoques y técnicas correctas los involucrados resuelven sus diferencias y sobre sus propias perspectivas y objetivos se logran resultados beneficiosos para ambas partes.  Intereses, percepción del momento y estrategias se conjugan para que cada quien obtenga provecho, en el menor costo y tiempo posible. Porque en el fondo de todo esto “El todo siempre será superior a la suma de las partes”. Sin embargo, repito cada quien forja su propia estrategia… 

Unir esfuerzos es la línea.  Cuidado si la obcecación del liderazgo político marchita el amarillo del araguaney, reduce el caudal de gran Orinoco, destiñe el color del turpial y del cardenal, diluye los varios pintos colores del crespúsculo larense, pone afónico el trueno del Catatumbo, hace huir los peces de las costas, el mango no da fruto, la paraulata solo silba quejosa y al Alma Llanera le quitan el tambor y el zapateo es un recuerdo nostálgico. Estamos en un disparadero.  Unen fuerzas para alimentar y garantizar la salud de la población o quien sabe para donde ira esto. Sobre el interés de grupo o individuo lo que prevalece es el interés y sentido común.  

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Opinión