Johel Salas. PRESIDENTE Puente (ZULIA). [email protected]
Aunque son constitucionales y refrendadas por todos los venezolanos en consulta popular las salidas a la crisis que hoy se discuten en el seno de la mesa de unidad democrática son inviables e inconvenientes por dos razones. Una por la capacidad del gobierno y sus poderes subordinados para enmarañar e inutilizar las medidas, y otra por su imposibilidad para generar gobernabilidad, en el caso que tanto la enmienda o el revocatorio culminaran con éxito.
En el primero de los casos, las dilaciones en la implementación de cualquiera de las medidas planteadas para el cese del actual periodo presidencial jugarían a favor del gobierno, en su intento de ganar tiempo para su reacomodo y manejo de la crisis. Contrariamente el tiempo se convierte en un disparo en la sien para el factor opositor al no poder satisfacer con la prontitud esperada las expectativas de cambio de la gran mayoría de los venezolanos, dejando como saldo la frustración, la desesperanza y la pérdida de confianza en el liderazgo de la alternativa democrática.
En el caso que el gobierno repentinamente se tome su jarabe de democracia y deje fluir a conveniencia alguna de las medidas que lo saque del poder, el país entraría a una mayor confrontación con un chavismo en la calle cumpliendo un enérgico rol opositor y concentrado en que las cosas no funcionen, para que emulando a los adecos decir que “con los chavistas se vive mejor”. Es decir, estaríamos en un nuevo gobierno con los mismos problemas de conflictividad e ingobernabilidad. Para los que crean que las bases de apoyo del oficialismo se hizo polvo cósmico andan en una de fantasía, porque lo cierto es que sigue siendo la minoría más grande entre los partidos políticos venezolanos, muy por encima de los del sector opositor si lo comparamos individualmente, y muy parejo si lo sumamos como bloque MUD. Así que una medida al estilo quítate tu pa’ ponerme yo es una invitación al conflicto y al desgobierno. En ambos casos gana transitoriamente el régimen y sigue perdiendo el país.
