“La patria ya nos espera, defenderla es nuestro afán, Gonzaga siempre a la lucha, por un nuevo despertar”, este fragmento constituye una parte del himno del Colegio Gonzaga en Maracaibo, fundado el 1ero de octubre de 1945 por la orden Ignaciana o compañía de Jesús, conocidos por todos como: “los Jesuitas”.
Los que tuvimos la dicha de estudiar en él, podemos testificar la profundidad espiritual que impregnan en cada alumno, más allá de la superficialidad de trasmitir conocimientos, los jesuitas se han empeñado en formar personas humanas inteligentes con responsabilidad social.
Para los alumnos y ex alumnos Gonzaga lo común no es ajeno a lo particular, forma parte de un todo que se integra a la vida personal de cada uno, el interés hacia los demás (semejantes) es prioritario, sobre todo en los casos de los más desfavorecidos, la opción preferencial para los pobres no es una utopía, en el año 1975 después de un debate intenso y reflexivo sobre lo que se denominó “teología de la liberación” el colegio Gonzaga decide mudar su sede de las privilegiadas riberas del Lago de Maracaibo a las barriadas populares de San José y Cañada Honda.
Con este cambio drástico, dan muestra de su compromiso preferencial hacia los pobres, brindándole oportunidades que antes no tenían, una educación de calidad a muy bajo costo y en algunos casos gratuita, que ha permitido a miles de hombres y mujeres superarse en un entorno difícil y contaminado, pudiera atreverme a afirmar que lograron en muchos casos, liberar a muchos condenados de la miseria y la exclusión social.
