José Vicente Rangel / Periodista / [email protected]
1) Se necesita ser un imbécil —completamente desconectado de la realidad— o estar involucrado en la conjura para no tomar conciencia de los riesgos que se abaten sobre Venezuela. Desde hace tiempo se ha desatado contra el país una estrategia subversiva promovida por la derecha interna e internacional, que cobró cuerpo a partir de la elección del presidente Nicolás Maduro. Con motivo de este hecho se acentuó la ofensiva de esos sectores que consideraron que la muerte de Hugo Chávez brindaba la oportunidad de arremeter contra el proceso bolivariano, presuntamente debilitado por la desaparición de su máximo líder. Es la razón por la cual el mandato de Maduro quizá sea el más acosado de nuestra historia reciente. El que ha estado sometido a una acción permanente, orquestada por el Gobierno norteamericano; por las grandes corporaciones y empresas transnacionales y por la agresividad de una oposición que, a medida que el tiempo transcurre, ha sido incapaz de insertarse en el ejercicio de la legalidad democrática.
2) Este accionar contra el Gobierno legítimo y constitucional de Maduro por grupos de poder hegemónico, emplea un ataque ilimitado de eventos psicológicos, sociales, económicos y políticos, cuyo sustento es la nueva doctrina de guerra no convencional, sin límites e irrestricta. La aplicación de esta forma de agresión provoca graves dificultades al normal ejercicio del gobierno, con lo cual se alcanza parte de los objetivos políticos trazados. Tal es el caso de la votación obtenida por la oposición el 6-D que le permitió controlar la Asamblea Nacional. Esta estrategia conspirativa, impunemente adelantada en el marco de la institucionalidad, cuenta con el apoyo y participación de actores internos y externos como lo demuestra la realidad cotidiana, y con la colaboración de quintas columnas infiltradas en la estructura del Estado y del gobierno.
3) Los eventos de los últimos meses, protagonizados por la oposición con repercusión internacional, cuyos fines apuntan al derrocamiento de Maduro, hace presumir que el país se aproxima al momento culminante del plan conspirativo. Es en esa perspectiva como se explica la lectura que los dirigentes opositores le dan al referendum revocatorio. No de un acto democrático, inscrito en lo que es la participación que consagra la Constitución del 99, sino como la oportunidad de revocar —sin razón legal de peso que lo justifique— el mandato de quien está en Miraflores con el apoyo de más de siete millones y medio de sufragios. La actual ofensiva, afuera y adentro, lo confirma plenamente.
4) Para la oposición —y para su máximo operador, el Gobierno de los EE UU— el revocatorio es el instrumento apropiado, que responde perfectamente al concepto de “golpe blando” o “golpe institucional” hoy en boga en la región. Por eso la desesperación que se manifiesta tanto en la oposición interna (cipaya), como en aquellos que la monitorean desde afuera. La urgencia de que el revocatorio se efectúe este año no responde a una respetable reivindicación de lo que dispone la Carta Magna, sino a la inquietud que provoca en el ánimo de la oposición la posibilidad de que el gobierno de Maduro se recupere de los efectos de la guerra económica con los planes que adelanta. Además, porque el deterioro de la política opositara es tan evidente que la hace temer un resultado electoral adverso en otras circunstancias. Pero lo que en realidad pesa más en el cogollo dirigente de la MUD es que cambie el momento para actuar y que la otra opción, el golpe que combine violencia en la calle con apoyo militar, también se esfume. Lo que sería muy grave para aquellos que, en el colmo de la histeria por el derrocamiento de Dilma Rousseff, consideran que una vez consumada esta felonía ahora le toca el turno a Maduro, es decir, a Venezuela, que estaría en la lista de espera. Uribe, el señor de la muerte. ÁLVARO Uribe Vélez, expresidente de Colombia, es una bomba de tiempo. Es un personaje que hizo carrera bordeando esa sutil demarcación que existe en su país entre la política y el delito. La relación permisiva con las mafias del narcotráfico y del paramilitarismo potenció su ascenso político. Inicialmente, miembro del Partido Liberal, tomó distancia de esta organización cuando se percató que la derecha colombiana carecía de líderes audaces. Asumió la conducción del sector y comenzó a tejer alianzas regionales y locales con toda clase de dirigentes, latifundistas, concejales corruptos, gamonales, es decir, metiendo las manos en el estercolero. Uribe es, quizá, el dirigente latinoamericano con mayor número de cementerios acuesta. Desde que fue gobernador de Antioquia comenzó a trabajar con la muerte. Como presidente de la República colmó la medida de la represión. Las masacres de campesinos fueron su especialidad, así como los atentados contra líderes de oposición y los falsos positivos. Es alguien que no conoce límites en lo que se propone. Por ejemplo, cultivó inicialmente a Chávez y luego desató contra él un odio feroz. Odio, en el fondo, a Venezuela, que lo ha convertido en el vocero de las más abyectas agresiones contra el país. Su posición halló caldo de cultivo en la oposición venezolana, que lo homologa en su concepción violenta sobre la política. Sus ataques contra el proceso bolivariano —y contra su líder— los celebraron dirigentes, Capriles y López. Incluso, cuando la campaña presidencial en la que participó Capriles, anunció que haría campaña a favor de éste a lo largo de la frontera, y al finalizar su último mandato presidencial se lamentó porque no le alcanzó el tiempo para atacar militarmente a Venezuela. Lo que no tenía nada de excepcional, porque ya lo había hecho con Ecuador. Ahora planteó en Miami la formación de un ejército en el exterior para ponerlo a la orden de la oposición para derrocar a Maduro —la propuesta recuerda al ejército mercenario organizado por la CIA que invadió Cuba por Playa Girón—. Lo grotesco de la iniciativa se pierde de vista, pero lo insólito es que los líderes opositores en el país guardan silencio en torno a ella. Seguramente que en el fondo están de acuerdo.
Claves secretas •Titular del diario argentino Página 12 sobre las compañías offshore en paraísos fiscales que se le descubrieron al presidente Macri y familia: “No offshores por mi Argentina”…
•Brasil-Venezuela: la derecha está eufórica con lo que pasa en el vecino país: el golpe de los corruptos a una presidente honesta y digna, Dilma Rousseff. Temer, el espurio Presidente, tiene causas abiertas por corrupción, lo mismo el 60% de los integrantes de su gabinete. Se trata de un gobierno frágil que enfrenta a una poderosa oposición como lo indican los sucesos posteriores al golpe a la Constitución. Situación distinta a la de Venezuela, donde la oposición es débil y está fragmentada, mientras el Gobierno conserva amplio apoyo popular, pese a todas las dificultades, y respaldo orgánico de la FANB…
•Ante la desesperación porque el revocatorio no se celebre este año por culpa de la misma oposición, se habla en sectores de la MUD de la segunda parte de “La Salida” (La Salida II). ¿Una locura? Por supuesto que sí, pero así actúan en política los irresponsables. Están condenados a repetir errores…
•Hace 14 años fracasó el paro petrolero, ¿ahora fracasa el paro cervecero?…
•Si los dirigentes de la oposición fueran capaces de reflexionar sobre sus actos, llegarían a la conclusión de que no tienen calle: cada día son más escuálidas sus manifestaciones y, como siempre, violentas.