Omar Barboza Gutiérrez / Diputado de la AN /
La tendencia de quienes están en el Gobierno nacional, a montar circos para engañar al pueblo y hacerles creer en hechos que no existen y en promesas falsas, es tanta, que eso condujo a la intelectual venezolana Colette Capriles a escribir un libro con el título de “La revolución como espectáculo”.
La verdad es que al modelo que trataron de imponerle a Venezuela, además de estar construido sobre dogmas ideológicos desfasados que han fracasado en el mundo simplemente por ir en contra de la naturaleza humana que solo se adapta a modelos que le garanticen progreso en libertad plena para ejercer sus derechos, le agregaron dos componentes fáticos que garantizaron su fracaso: la corrupción asociada a la incapacidad.
Y los resultados están a la vista, dilapidaron la inmensa fortuna que le ingresó a Venezuela en la extensa etapa del barril de petróleo a 100 dólares o más, y al preferir la importación antes que a la producción nacional, nos condujeron a la situación actual que se expresa con el hecho de que no tenemos comida ni dólares con que importarla.
Esa realidad, junto a la violación constante de la Constitución, al desconocimiento de la soberanía popular y a las reglas de la democracia, son los elementos que han determinado que la gran mayoría de los venezolanos esté convencida y trabaja para lograrlo, que es indispensable el cambio político, como pre-condición para superar la grave crisis que afecta a la nación.
La reiterada burla a la conducta democrática de la oposición, y la falta de sinceridad para buscar soluciones juntos a los problemas del pueblo, es también lo que hace que no tenga ninguna credibilidad la supuesta voluntad de diálogo del Gobierno nacional. En el 2014 la oposición asistió de buena fe a un intento de diálogo, admitió en cadena nacional las graves consecuencias para el país sino se producían cambios de fondo en la política económica, se acordó una Comisión de la Verdad para buscar la paz, pero el Gobierno, luego de que se calmaron las protestas que querían aplacar no cumplió con ninguno de los acuerdos que incluía la libertad de los presos políticos, y continuo en el intento de imponer un modelo contrario al interés nacional.
Hay muchas razones para sustentar la posición de Almagro como secretario general de la OEA al considerar que en Venezuela se ha producido una grave alteración del orden constitucional, y actuando de conformidad con el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana solicita la convocatoria urgente del Consejo Permanente para analizar la situación y adoptar las decisiones correspondientes.
En primer lugar, se altera el principio de la separación de los poderes y el derecho del pueblo a tener una justicia imparcial y oportuna, cuando a través de una maniobra para desconocer la voluntad popular expresada el 6 de diciembre pasado se designan activistas políticos del Gobierno como magistrados para evitar que las decisiones de la Asamblea Nacional recién legitimada por el pueblo como expresión de su decisión de cambio, pueda cumplir con su función esencial de legislar para cambiar en positivo la situación del país.
Entre las consecuencias más importantes de esa decisión está el hecho de aprobar supuestas sentencias para anular las funciones de control constitucional que le corresponden a la Asamblea Nacional. Y lo hacen, cuando autorizan inconstitucionalmente al Ejecutivo nacional a no acatar los votos de censura a los ministros que es una facultad expresa y exclusiva del Poder Legislativo para lo cual no necesita la aceptación del Poder Ejecutivo, sino su acatamiento, no hacerlo es una grave alteración del orden constitucional.
Le corresponde a la Asamblea Nacional aprobar o no la emergencia económica, pero la Sala Constitucional decide asumir la competencia del poder legislativo y aprobarla, contrariando la decisión del poder que debe hacerlo de negarla. Esa es otra alteración de la constitucionalidad en la actuación de los poderes públicos.
Otra alteración del orden constitucional se produce cuando el ministro de la Defensa se convierte en activista político para congraciarse con quien lo designa, y ataca al secretario general de la OEA por actuar de acuerdo con su competencia y responsabilidad, violando el artículo 328 de la Constitución nacional.
El debate planteado por Almagro en la Organización de Estados Americanos pondrá a prueba ante el mundo la conducta de los países que forman parte de esa organización, allí se sabrá, que países defienden los principios democráticos y quienes son esclavos de otros intereses.
Mientras tanto, el Gobierno sigue montando circos, con un actor principal que utiliza las cadenas nacionales para tratar de seguir engañando, pero no tiene credibilidad porque los hechos desmienten sus interminables palabras. El pueblo sabe que es un circo sin pan, y seguirá luchando hasta que más pronto que tarde se produzca el cambio.