Cuando Un Nuevo Tiempo cumple 8 años como partido político nacional, es un momento para ratificar nuestro compromiso con el cambio político por la vía democrática, una de las ideas centrales que nos impulsó a constituirnos como partido en todo el país. Luego de la abstención de la oposición en las elecciones parlamentarias del 2005, Manuel Rosales, nuestro líder fundador, se presenta como candidato presidencial de la Unidad Democrática en el 2006, conscientes como estábamos de lo difícil que era derrotar a Chávez en un momento de bonanza económica y cuando todavía muchos sectores populares creían en ese liderazgo, que con el tiempo se determinó como un espejismo engañoso.
El propósito central de Rosales y de quienes lo acompañamos en esa iniciativa, era construir desde la plataforma de esa campaña electoral la alternativa política necesaria para tener posibilidades de triunfo, como lo es la unidad para lograr el cambio político por la vía democrática. En relación a ese objetivo, Un Nuevo Tiempo ha jugado desde su fundación un papel fundamental en la construcción de la alternativa democrática que hoy está a las puertas de una histórica victoria de las fuerzas opositoras en las próximas elecciones parlamentarias nacionales.
Hoy, cuando Venezuela necesita con urgencia un cambio político, es necesario que la claridad y el compromiso con la ruta democrática se asuma sin que ningún tipo de obstáculo nos haga dudar o considerar otras alternativas, que en definitiva constituirían retrocesos en el camino de garantizarle a todos los venezolanos el derecho a progresar con libertad y gozando de los beneficios invalorables de la paz.
Cualquier actitud que ponga en riesgo la Unidad Democrática, bien sea por aspiraciones personales o partidistas, o porque no se entienda la necesidad por razones de principios y pragmáticas de mantener la vía democrática para lograr el cambio, pondrá, a quienes asuman esa posición, de espaldas a la responsabilidad histórica que tenemos con el pueblo venezolano, el cual, sin dejar de hacer críticas constructivas, tiene sus esperanzas puestas en la Unidad Democrática para salir de esta pesadilla que significa la presencia en el poder de quienes han conducido al país a una profunda crisis social, económica y política, que ha traído para la familia venezolana incertidumbre y temores, ante un gobierno incapaz, empobrecedor, autoritario, centralista y corrupto.