Sorpresa, estupor, y un asombro sin precedente , Colombia voto por el No, y con ello deja abierta la herida por donde pueda colarse nuevamente los vientos de guerra, Solo un sórdido grito celebrando tamaño error político, Uribe, volcó su bilis llena de jubilo por su tarea bien cumplida a los ojos de su amo.
La justa electoral puede analizar desde un contexto mucho estricto en un país donde la movilización, el amedrentamiento y las cuatro fuerzas en conflicto jugaron sus mejores armas para sacar el beneficio de dicho proceso. Solo el 37 porciento de la población se expresó , o por lo menos esas fueron las actas escrutadas, en tal sentido mal podríamos decir que los colombianos no quieren la paz.
Otra dimensión del hecho es que quizás el presidente Santos y las misma Farc, se descuidaron y confiaron en la buena voluntad de sus acciones , esto sin desmedro del análisis el acuerdo en si y de lo que implica para el pueblo colombiano asumir la aparición de una nueva fuerza política que nace de la guerrilla con derecho en el congreso , perdón, reparaciones y todo lo demás.
El mundo al revés, diría Galeano aunque quizás quien mejor interpreta los hechos es Albert Einstein al decir que solo mas infinito que el universo es la estupidez humana, y es que , después de 50 años de guerra, donde solo se ha conseguido sumar nuevas fuerza al conflicto, como son los grupos paramilitares, los narcos, los agentes externos del norte, las perspectivas siguen siendo desalentadora, mientras la gente sigue muriendo de un lado y otro con el consabido retraso en el que esta sumergida la nación. Una nación que un por ciento está configurada a retazos con claros grupos dominando extensas zonas.
