Leyendo la palabra de Dios y analizando los videos de un gran venezolano llamado Renaldo José Ottolina, se me vino la idea de mezclar ambos mensajes a los fines de que el lector realice una reingeniería mental y haga un examen de cómo está él ante el país y que es lo que va a aportar para nuestra nación.
Un día, el odio intentó matar el amor, pero no pudo lograr su cometido, luego lo intentó la ambición, los celos, la infidelidad en fin una serie de sentimientos negativos y oscuros, todos dispuesto a matar el amor, pasado un tiempo todos se sintieron frustrados, pues ninguna de ellos, pudieron matar el amor porque siempre salía vencedor el amor ante todas las fuerzas oscuras. Hasta que apareció un sentimiento muy, pero muy oscuro, que pasaba incluso desapercibido y no podían identificarlo y en cuestión de tiempo, acabó con el amor lo mato y lo destrozo, y este sentimiento era nada más y nada menos que la rutina.
La rutina mata, la rutina cansa, por eso nuestra vida ha de llenarse de detalles nuevos, cosas lindas que nos dé motivos para vivir, para amar, para esperar, para interpretar un cantico nuevo a la vida, a nuestra nación y al amor a Dios; no dejarnos vencer por la rutina, es interesante analizarlo porque cuando la rutina entra dentro del amor es demasiado tarde y lo mata. El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causa de tropiezo, en cambio, quien odia a su hermano está en tinieblas y camina en tinieblas, no sabe a dónde va, pues las tinieblas lo han dejado sin ver.
Esta palabra nos habla, que cuando hay verdadero amor estamos en la luz y la luz nos invita a renovar, recordemos que cuando hay luz da color a las cosas, cuando no la hay todo está a oscuras y si acaso un reflejo se ve es en blanco y negro, pero cuando hay luz, hay un nuevo matiz y una nueva vida y muchas veces hemos caído en la rutina porque lo vemos en blanco y negro, esta es la situación de nuestro país, una gran parte del mismo lo ve todo gris, sin matices ni sombras, puesto a que han caído en la rutina y se han dejado llevar por las tinieblas, sin la oportunidad de verse a sí mismo y menos de hacer un mea culpa. Estemos alegres, la rutina va entrando en nosotros y nos va apagando nos va entristeciendo y perdemos el ánimo de vivir y mantenemos un espíritu apagado, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes, el desánimo es un arma poderosa del enemigo cuando perdemos el interés de las cosas y todo se vuelve gris, hasta llegar a una actualidad oscura en nuestra vida.