Así se llama el último libro de Mario Vargas Llosa, que acaba de aparecer en las librerías de todo el mundo hispanoparlante. Se trata de una especie de autobiografía intelectual.El premio Nobel peruano nos cuenta cuales fueron las lecturas que moldearon su formación y la evolución de su pensamiento. El tránsito de una juventud muy influida por el marxismo y el existencialismo de Sartre, hasta convertirse en un vocero muy militante del pensamiento liberal más ortodoxo.
Vargas Llosa, como tantos jóvenes de su tiempo, sufrió una influencia muy grande del comunismo, deslumbrado por la revolución cubana. Eso le ocurrió a una gran cantidad de jóvenes en los años cincuenta y sesenta. Afortunadamente, no se encerró en una posición dogmática sino que se dedicó a observar las contradicciones de aquel proceso, y de la experiencia comunista en general, y a leer a otros autores que le abrieron diferentes perspectivas.
Así fue como se inició en la lectura de los grandes autores clásicos del liberalismo: Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friederich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-François Revel.
Esas lecturas le ayudaron a entender la importancia del individuo frente a la masa, a la tribu, a la raza, a la nación, a la clase o al partido. Lo ayudaron también a comprender la importancia de la libertad y, particularmente, de la libertad de expresión como valor fundamental para el ejercicio de la democracia.
