Los sistemas financieros y la banca en general se han dado cuenta desde hace tiempo de que es una tarea inaplazable incorporar en forma masiva y cuanto antes mejor, a grandes cantidades de personas que, en todo el mundo, permanecen inexplicablemente fuera del ámbito bancario, Venezuela no es la excepción. Si bien en nuestro país hemos visto un crecimiento importante de la población bancarizada en los últimos años falta mucho por hacer.
Se puede afirmar que, la búsqueda de nuevas formas de incluir a vastos sectores de la sociedad como usuarios de la banca, y por tanto, como actores de la economía moderna y formal, es ya una tendencia irreversible, especialmente en Venezuela, donde las instituciones financieras han estudiado, puesto en práctica y masificado muchas vías posibles de extender sus servicios hacia todos los estratos sin excepción.
Estudios señalan que dos de cada tres ciudadanos que reciben un microcrédito -el instrumento más básico hacia la inclusión financiera- logran incrementar sus ventas y ganancias; de ellos, entre 50% y 95% incorporan prácticas contables y gerenciales a sus negocios.
A nivel mundial el número de personas excluidas de los servicios financieros está a la baja. Los esfuerzos por acercar productos de ahorros, crédito, nuevos medios de pagos están creciendo, sin embargo aún existen 2 mil millones de personas sin inclusión financiera.
