Luis Britto García / Escritor /
1. No es la primera vez que en Venezuela queda sin valor parte de la moneda. En la colonia, la falta de numerario obligó a usar como circulante oro, perlas, tabaco y cacao. Durante el siglo XVIII exportamos cacao hacia la Nueva España: parte del circulante quedó constituido por moneda acuñada en México, la llamada macuquina de plata.
2. La Constitución Federal de 1811 dispone que “El Congreso tendrá pleno poder y autoridad (…) De acuñar y batir moneda, determinar su valor y el de las extranjeras, introducir la de papel si fuere necesario, y fixar uniformemente los pesos y medidas en toda la extensión de la Confederación”. Luego el Congreso autoriza a emitir un millón de pesos de una nueva moneda, pero ésta es de papel, sin respaldo, falsificable, y tan rechazada que Bolívar escribe en el Manifiesto de Cartagena, que éstos “llamaron al Comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre”.
3. Monteverde restablece la circulación de las especies españolas. Cuando Bolívar libera Caracas, el marqués de Casa León ordena acuñar piezas de cobre con “las 40 o 42 libras de este metal que se hallan existentes y de la moneda de plata macuquina en los términos que previene el Sr. General”. Tras la derrota en la segunda batalla de La Puerta, a su llegada a Caracas ordena Bolívar que se acuñe la plata de las iglesias. Cuando los realistas toman la capital, declaran esa moneda insubsistente y reintroducen los macuquinos. Morillo se refiere al circulante patriota diciendo que “La moneda que ellos acuñaban era la macuquina nuestra sin haber alterado cosa alguna en la ley ni en el tiempo, y con algún mayor peso que aquella: ésta circulaba en toda la Provincia, y Bobes la dejaba correr en los pueblos que allanaba socorriendo a sus tropas con ella”. Morillo la prohíbe, y acuña con sello monárquico otra moneda parecida, llamada “la Morillera”.
