Los precios del petróleo han quedado a la deriva. Están sujetos al comportamiento del mercado consumidor y a los designios de Arabia Saudita y de las grandes corporaciones internacionales que manejan la explotación y comercialización del petróleo.
Al no producirse un acuerdo en defensa de los precios, queda someterse al sube y baja no predeterminado. Dependerá de factores políticos y económicos de los productores y exportadores respecto a los mercados donde son colocados los diferentes tipos de crudos.
La sobre producción es, fundamentalmente, la causa de la disminución de los precios del petróleo. Esta causa llegó para quedarse un buen tiempo. Los precios se mantendrán entre los $ 30 y los $ 40 por barril, a menos que los más de 3 millones de barriles de más salgan del mercado, cuestión muy poco factible que ello suceda. Hay productores y exportadores de petróleo, caso Irán que está incorporando al mercado la cuota fijada por la Opep, 3 millones de barriles diarios. Los otros productores de la Opep no han asumido este hecho, para lo cual, en caso de Arabia Saudita no ha rebajado su producción. Esto trae las consecuencias de bajos precios del petróleo.
Venezuela necesita de precios superiores a los $ 40. Los previos bajos impiden el ingreso de recursos para poder atender buena parte de las necesidades de pago de deuda externa, importaciones de bienes y servicios necesarios para el quehacer diario de la población.
Vemos que la situación de Venezuela pasa por un aumento de la producción, a corto y mediano plazo, para poder generar mayores divisas. Para ello, es determinante el crédito internacional, a los fines de poder respaldar las inversiones cuantiosas que hay que realizar para elevar nuestra producción de hidrocarburos.
El sector privado petrolero venezolano está ayudando y respaldando a Pdvsa en las gestiones de financiamiento a nivel mundial, para emprender proyectos de infraestructura y de producción, a los fines de lograr los recursos necesarios para lograr el objetivo de levantar y aumentar la producción, como elemento fundamental para recuperar el ingreso de divisas que implican más exportaciones petroleras.
Sin duda que los mercados existen. El caso de China, que cada día que pasa demanda más volúmenes de producción y con el cual existe un Fondo Chino-Venezolano, que ha servido para impulsar proyectos de desarrollo interno y de potenciación de proyectos petroleros para aumentar la producción de petróleo y gas.
Los rusos, con presencia en Venezuela en varios campos de explotación, aportando recursos adicionales para ligar el mismo objetivo.
Empresas norteamericanas, caso Chevron, sigue invirtiendo en Venezuela en los campos donde se encuentra explotando los hidrocarburos de la mano con Pdvsa.
De manera que si hay la intencionalidad de los diferentes países en el mundo en aportar los capitales necesarios para desarrollar nuestras áreas petroleras, lo lograremos con el concurso de todos y sortearemos las dificultades que hoy padece nuestro país. El Gobierno debe abrir más espacios para la inversión privada con normas claras y promotoras de la inversión.
Hay manifestaciones claras y determinantes para financiar y ejecutar proyectos puntuales y necesarios para la industria petrolera nacional, solo falta la voluntad y la firme decisión de hacerlo. El propio presidente de Pdvsa afirmaba que la Corporación tenía condiciones adversas ante el crédito internacional. Entonces, es menester abrirse al sector privado venezolano como factor de búsqueda de empréstitos internacionales que sirvan para desarrollar proyectos, aumentar los volúmenes de explotación, y de esta manera, obtener mayores recursos para nuestra nación.