Opinión

GLADYS VERA, la reina de la gaita y de estilo único

Hace 65 años nació quien, por derecho popular, se convirtió en la reina de la gaita. Un reinado que comprende una larga trayectoria gaitera que incluye a Santanita, Maragaita, Cardenales del Éxito y Los Colosales, con la corona de flores de su moño, su voz y su toque de furro con la mano izquierda.

Ángel Mendoza Zabala / [email protected] 

 

Dama. Voz. Reina. Gladys Vera es considerada una de las voces más privilegiadas de la gaita zuliana, una mujer cuyo nombre está relacionado a preeminencia, a récords. Parte fundamental del género. Única. Cortés. Elegante. Ella y la gaita son la misma cosa, una cuestión de reverencias mutuas.

 

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Su esposo, Fernando Calzadilla, funge como su representante. Le pasa el teléfono, le apunta datos. Escucharla reír es, como califica el periodista León Magno Montiel, “un evento místico”. Doña Gladys está segura de saber quién es, qué quiere, qué ha logrado. Está feliz. “Se superan unos problemas y surgen otros, pero aquí estamos conversando”, asoma. Y ríe. Mucho. Su fórmula de felicidad.

Nacida en la avenida Bella Vista de Maracaibo en 1949, hace 65 años un día como hoy, fue una de las primeras mujeres dedicadas a la percusión en la gaita, como recuerda el compositor William Atencio. “Comenzó a tocar el furro con la mano izquierda, se toca con las dos manos, pero una es la que da más fuerza a la vibración”, refiere.

Apunta que el gaitero Nerio Ríos la llamaba “maneta”. “No soy zurda, pero cuando empecé a tocar el furro, imitando el sonido que escuchaba en los discos, lo comencé a hacer así, agarrando la verada con la izquierda y así aprendí”, recuerda quien se confiesa alumna de dos grandes voces: Betty Alvarado y Raiza Portillo.

“Yo comencé tocando en un grupo que se llamaba Santa Canoíta, tendría como quince años. Allí llegaban todos los gaiteros, Ricardo Aguirre “El Monumental”, los hermanos Villalobos. Escuchaba a Betty Alvarado y decía: ‘¡Qué bonito que canta esa muchacha, algún día la voy a conocer’. Dios me concedió eso, un día la conocí en la peluquería”, rememora sobre el oficio que alternó con la gaita durante más de 20 años.

Gladys es una mujer de récords. 25 años pasó en Santanita, al que Montiel califica como “el grupo más avanzado, desde el punto de vista vocal, en la gaita. Tenía coros polifónicos”. De allí, al disolverse el conjunto en 1988, migró a Maragaita, conjunto de la empresa Maraven. Los cinco años con los petroleros fueron solo la maduración de otra marca personal: ser la única mujer en la historia en ser solista de los Cardenales del Éxito, a los que ingresó en 1993 (sin olvidar que Lila y Anita Morillo grabaron en 1965 un disco como invitadas).

Por tanto, Gladys Mercedes Vera Mora lució la única C2 roja —el mítico uniforme cardenal— femenina de la historia de la bandada de los pájaros rojos. Coqueta, cuenta que “esa chaqueta la compré en Caracas, y le adaptaron la insignia. A ellos les gustó mi forma de vestir. Si los hombres vestían de rojo, yo usaba negro y a la inversa”, sostiene.

No sabe quien la bautizó “la sempiterna reina de la gaita”. Atencio sí lo sabe, y asegura que fue un periodista, Guillermo Sánchez García. “Él creó el reinado de la gaita, entre las mujeres gaiteras. La primera fue Maritza Rosales Fuenmayor, del conjunto Las Alondras. Pero cuando eligieron a Gladys, se decidió en el ambiente pascuero que sería la reina vitalicia de la gaita”, recuerda.

Su corona es su peinado, y de eso sabe otra mujer, gaitera, quien no solo considera a Gladys su amiga, sino alguien “con una gran sencillez y humildad, muy elegante, hermosa. Ella combina eso, una voz bellísima con una gran elegancia. Y por eso es la reina”, dice desde Cabimas la “Solista de la Virgen”, Carmencita Silva, voz marca del Barrio Obrero.

Virgen de la Chiquinquirá de la que Gladys se siente hija predilecta. Se le quiebra la voz al hablar de su relación con la Chinita. “Ella, junto con Dios, permite que tú y yo estemos hablando aquí, hoy. Cuando canto a capella, en la Basílica o el Ave María en algún matrimonio, siento que ella canta conmigo”, relata emocionada.

León Magno Montiel participa y comparte ese sentimiento. “Cuando Gladys le canta a la Chinita se vuelve un ángel. Es un trance, un momento espiritual muy íntimo, muy hermoso”, dice quien es uno de los más conocidos investigadores del género.

“Cuando tú cantas, Gladys, el sol más brilla”, dice “Por siempre reina”, un tema dedicado a Gladys, grabado en 1982 por Rincón Morales en voz de Luis Germán Briceño, “el Catire Machete”. “Ella enfrentaba unos problemas de salud y debía tratarse en Estados Unidos, y se organizó un evento profondos. Allí le cantaron la gaita y la incluyeron en el disco de ese año”, dice Atencio, la pluma del homenaje también inédito. No hay otra gaita dedicada íntegra a un gaitero vivo.

“Gladys es mi todo, mi vida, mi esposa, mi novia”, dice Fernando Calzadilla, el compañero que se conoce su biografia al dedillo, y que no duda al responder que la reina prefiere “steaks pimienta y escalopas a la parmesana”, como platos favoritos.

“Amor marginal” de Víctor Hugo Márquez, de la producción de Santanita de 1976, es uno de los temas emblemas de Gladys. Una danza que conjuga todos los problemas sociales de la mujer pobre de la Venezuela de esa época (y quizá de la actual). Pobreza, miseria, maternidad en soltería, maltratos, violencia de género. Esos son los elementos mezclados en el poema musical.

“No me gustaba el tema, porque yo decía: ‘Dios mío, esto no se parece a mí”, revela Gladys 38 años después de haberlo grabado. “Pero el compositor fue a mi casa, me dijeron: hay esto, vamos a probar si podemos grabarla. Y salió”. Y fue un éxito. De esos que trascienden en el imaginario popular.

“Prefiero que te vayais y que no volváis jamás / yo puedo criar inocentes sufriendo un poquito más/ con la ayuda y la fe en Dios levantaré a los muchachos/ y pa’ tenerte de macho prefiero vivir sin vos”, se alza en el aire de los tiempos, en una imagen opuesta a la que representan los esposos Calzadilla Vera.

“Amor marginal” es uno de los buques de una flota que navega por el “hermoso Lago” al que le cantó en 1999, en un tema de Jorge Luis Chacín. “Fuente Divina’ es uno de los mejores temas de Gladys, un arreglo bellísimo con las niñas del coro de la iglesia San Ramón Nonato”, apunta Atencio sobre la pieza grabada con el respaldo de Los Colosales de Ricardo Cepeda en 1999.

“Hermoso Lago, hermosa fuente divina / lleno de plenitud y transparencia, viste nacer a mi China / fueron los peces, junto a las olas, /los que llevaron la tabla, de nuestra Santa Patrona”, canta —y ora— Gladys en el homenaje, exhorto al rescate del estuario marabino.

Y junto a ese navegan, con la bandera de Santanita: “Mi orgullo” (1974), “Estampas” y“La antorcha” (1979) y “Cuando el amor se va” (1984) (junto a Neguito Borjas). Con la insignia de Maragaita se recuerdan “Mi entrega”, “Y con emoción” (1991), y “Gaitera de ayer” (1992), y con Cardenales, entre muchas, “Lucero de amistad” (1993) y “Tatuaje zuliano” (junto a Jesús Terán “Chavín”), (1994).

Son muchos más hits, pues las reinas siempre atesoran muchísimas joyas. En las enumeraciones siempre se corre el riesgo de dejar algo por fuera. Eso lo sabe la propia Gladys, a quien no le gusta enlistar a sus amigos en la música. “Son todos, todos me han tratado tan gentilmente, y me han cuidado”, asegura, quien es invitada asidua de Los Chiquinquireños.

Está muy segura de quiénes son sus ‘novios’ en la gaita: Jesús Terán “Chavín” y Carlos González. “A ‘Chavín’ cuando superó la primera fase de lo que le tocó —el evento cerebro vascular que lo afectó en 1995— le enseñé a decir: ‘Yo soy un hombre nuevo y feliz”. Le hizo caso, porque así saluda el vocalista.

Celebrará su cumpleaños encendiendo su devoción mariana, de la que se siente irrestrictamente apegada, con su esposo, esperando que le den “permiso” para grabar este año, y presente en la preferencia de su pueblo que reunido junto a los gaiteros le dicen —como en su gaita—, salve majestad.

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