Opinión

«Fidel», por Beatriz Soto de Socorro

A los 90 años,  el líder de la revolucion cubana  Fidel Castro, falleció (noviembre 25 de 2016). Noticias , buenas, malas, surgen de esta figura mundial. Vivió, luchó, amó, con audacia, decidido , capaz de acometer la empresa mas temeraria si creía en ella.

Vestido de soldado, en verde olivo, el hombre de Estado, el guerrero que saludaba y agradecía a sus generales y tropas , por su lealtad, con las alegrías del triunfo; y en las dudas y preocupaciones, por los desaciertos. Convocaba multitudes, polémico, cuestionador; con su palabra, que era imposible dejar de escuchar, hirió, provocó odios en algunos, dentro  del proceso histórico del país, proclamando que la alegría, la justicia y la verdad, existían, y que por ello luchaba en pro de la libertad, la dignidad y la justicia.

Recordamos un loable acontecimiento, la visita de Su Santidad el Papa Francisco, a Cuba (Septiembre 2015), como lo hicieron Juan Pablo II, y Benedicto XVI, en momentos en  que se restablecían relaciones diplomáticas entre EE UU y Cuba. Esta visita despertó intereses materiales y espirituales, y con respecto al aspecto espiritual se recordó que Fidel se encontraba excomulgado por la Iglesia Católica, cuando el Papa Juan XXIII, el 3 de enero de 1962, mediante interdicto, dispuso su excomunión,  por haber adoptado la ideología marxista-leninista, posterior a la expulsión de cien prelados.

El Derecho Canónico expresa que la excomunión es la exclusión de los sacramentos, y en el caso de Fidel le había sido impuesta hacia 54 años. Se le llamaba por millones de personas , cubanas o no, ¡Dictador!  

Estos grupos opuestos gritaban a viva voz ante el mundo que la isla estaba envuelta por la miseria, las privaciones, y los atropellos, y además, el no cumplimiento de lo establecido en la Declaración de los Derechos del Hombre, llegando estos a afirmar que la jerarquía católica cubana apoyaba la ideología y las medidas represivas , al igual que el Encuentro Nacional Eclesial Cubano , realizado en 1986, cuando afirmaba que “el socialismo nos ayudó a considerar mas a los seres humanos …”. 

Por el contrario, quienes lo amaron, admiraron y agradecieron por su conducción a Cuba, recuerdan su comportamiento en momentos del embargo comercial estadounidense, de sus peligros ante múltiples intentos de asesinato a su persona, a la superación ante el encarcelamiento por Fulgencio Batista, a su exilio en México, todo ello cuando contaba con la temprana edad de 32 años, y en su entrada a Cuba, aclamada, en enero de 1959, proclamando el triunfo de la Revolución.

 Estos grupos adeptos a sus ideas están honrando su memoria “ y firmando el solemne juramento, como expresión de dar continuidad a sus ideas y a nuestro socialismo”.

En 900 kilómetros, sus seguidores irán tras sus cenizas, que depositaran el 4 de diciembre, en el cementerio Santa Ifigenia, donde reposan los restos del prócer José Marti. El futuro dirá sí “las ideas de Fidel siguen vigentes”.   

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