Hemos caído tan bajo que la reformulación de lo obvio es la primera obligación de una persona inteligente, escribió George Orwell y sus palabras nos alientan para alzarnos ante esta clase política que se jacta en sus indecencias, afirmándonos en la realidad de nuestro anhelo.
Mantener una actitud positiva es indispensable para tener éxito, de ex ire, para salir de nosotros mismos, sin alejarnos de los demás, que también padecen la soberbia de un poder legítimo pero injusto por desvergonzado. Para sabernos personas con deberes y derechos. Uno es el derecho a ser nosotros, el derecho a la búsqueda de la felicidad. Para esto no es necesario cambiarnos, sino que así como somos realizamos la verdadera transformación. Ya que nada se crea ni se destruye, todo sirve para recuperar nuestro sentido originario.
La conducta puede no ser la proyectada por nosotros. Pero no es “a pesar de nuestras fragilidades y defectos” como somos necesarios sino que así somos necesarios. Con nuestros mimbres haremos el cesto, no con otros más fuertes o más delicados. Es fundamental la actitud que adoptamos y el camino que emprendemos en cada momento de nuestra vida. Ayer ya pasó, mañana sólo es una hipótesis de futuro. Pero si nos conocemos y aceptamos, trataremos de ser coherentes con nosotros mismos y con el espacio y las circunstancias en las que nos encontramos. ¿Alguien nos pidió permiso para nacer? Pues eso. Tampoco para soportar tanta desvergüenza.
Debemos enfocar aquello que está a nuestro alcance, decidiéndonos a dar ese paso, que nos llevará al próximo. Y si caemos, el suelo nos ayudará a levantarnos. Si caminas, limítate a caminar; si te sientas, a sentarte. Pero no te tambalees.
