Opinión

Entre sanciones y venganzas

La crisis venezolana sigue creciendo en medio de la indolencia, indiferencia, crueldad, desalma de un presidente dictador quien, junto a sus cómplices, ha generado la peor de las situaciones que hayamos vivido. Es impresionante que un desgo

 

La crisis venezolana sigue creciendo en medio de la indolencia, indiferencia, crueldad, desalma de un presidente dictador quien, junto a sus cómplices, ha generado la peor de las situaciones que hayamos vivido. Es impresionante que un desgobierno como este, niegue la tragedia que ha producido y, cuando ya no puede ocultarla, busque culpables internos y externos sin asumir su propia y casi exclusiva responsabilidad. Todos los indicadores económicos y sociales que fueron excusa para dar dos golpes de estado en 1992 y todos los datos registrados para 1999, cuando Chávez asumió el poder, han sido superados por estos casi 20 años en los que se han perdido las más hermosas oportunidades que gobierno alguno haya podido tener en toda la historia de nuestra patria.

Quienes autocráticamente gobiernan nuestro país, han ocasionado a los ciudadanos un profundo daño económico, político, social, cultural e institucional. Y no pueden esperar que la comunidad internacional se haga de la vista gorda frente a todo lo que pasa.  Diversos países del mundo, entre otros Estados Unidos, Canadá, Panamá y los integrantes de la Unión Europea, han sido duros en la imposición de sanciones a miembros del equipo gubernamental, comenzando por el mismo Maduro. Estas sanciones buscan, fundamentalmente, ejercer mecanismos de presión para lograr la restitución del orden democrático y constitucional en Venezuela.

Esta semana la Unión Europea incrementó su lista de sancionados con 11 nuevos nombres que incluyen a Tareck El Aissami, Elías Jaua, Sandra Oblitas, Socorro Hernández, Freddy Bernal y miembros del alto mando militar. La lista está ´presidida´ por la señora Delcy Rodríguez, quien ha hablado recientemente de venganzas personales. Se ha referido al daño que según ella ha hecho ´la derecha´ y también se ha referido al asesinato  de su padre.

Textualmente dijo: “La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre y sus verdugos. Es la oportunidad de demostrar lo profundamente humano que es el socialismo. No hay odio” ¿Esta ´revolución´ es una venganza personal? ¿Puede someterse a todo un pueblo a vivir de esta manera por un asunto de venganza? ¿Qué es lo humano de este socialismo? ¿Realmente no hay odio? Creo que la saña con la que se ha tratado a nuestra gente refleja la verdadera intención de quienes se mantienen en el poder a pesar del evidente rechazo popular.

Los sancionados han tratado de confundir a nuestros ciudadanos. Han hablado de sanciones contra el país como si ellos fueran el país. Ratifico lo que siempre hemos dicho. Es un derecho y una obligación de todos los países del mundo velar por la restitución de la democracia donde esta se  haya perdido. Y ese es nuestro caso. Las sanciones sirven para defender el país de sus secuestradores. Son un medio de presión para lograr el restablecimiento de los valores y principios perdidos. Son un mecanismo de defensa internacional en favor de las víctimas  de un Estado que, nacido para acompañar e impulsar a los ciudadanos, se ha convertido en su más cruel verdugo. Son parte importante de la presión internacional que, junto a la presión política, social, institucional y militar va a constituir una oportunidad para librarnos constitucionalmente del desastre de Maduro y para iniciar, inmediatamente, un proceso de reconstrucción nacional que debe centrarse  en la democratización del país y en la recuperación económica y social de nuestra población.

Que siga la presión nacional e internacional hasta que logremos el cambio político como paso necesario para enrumbar a Venezuela por los mejores caminos. Eso es lo que merecemos los venezolanos y eso es lo que vamos a lograr.

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